COMPARTIR

Qué gorila simpático que nos tocó esta vez! Nuestro espécimen hacía tiempo que venía esperando la jaula, pero lo dejábamos suelto sólo para que siga derrochando buena onda. Este mes encerramos a Lapegüe.

Sergio Horacio Lapegüe nació en 1964. Es hijo de un militar golpista que fue Ministro de Economía del sangriento Tucumán gobernado por el genocida Antonio Bussi e interventor del Banco de la Provincia. Estudió económicas para ser como papá y abandonó a punto de recibirse. Fue mánager de una banda de rockabilly a fines de los 80. Trabaja en Clarín desde 1991. Desde 2010 ganó popularidad por el programa Prende y Apaga emitido a la noche por el canal Todo Noticias. También publicó un libro de autoayuda (sí, otro gorila con aspiraciones espirituales) titulado Prendé el optimismo que está prologado nada menos que por su ídolo Ramón “Palito” Ortega (se ve que juntarse con gobernadores tucumanos nefastos es algo que se hereda).

“Vení hacete amigo” te dice Lapegüe, que es un pan de Dios, desde adentro de tu propia casa, él está ahí con un tal Rifle Varela que también es piola. Hacen chistes, sonríen, derrochan optimismo. Son buena gente que no se enoja ni se crispa. Salvo cuando hay que enojarse, entonces cuando aparece una noticia de un piquete, estudiantes que toman un colegio, docentes que reclaman, un menor que atenta contra la propiedad privada, Lapegüe se indigna y nos deja ver su descontento. Y si Lapegüe se indigna debe ser grave, porque él es bueno. Es la cara buena y atrayente de un medio monopólico que nos quiere vender su forma fascista de ver el mundo. Porque para el fascismo existen dos cosas: el pueblo honrado por un lado y las lacras inhumanas que lo ponen en peligro, del otro. Para combatir el peligro el pueblo debe estar unido y nada mejor que unirse con buena onda, porque total nosotros somos gente buena y honrada. ¿Por qué vamos a estar de mal humor?

Para Lapegüe la política es mala, la gente de bien no se mete en eso. Por eso cuando en una oportunidad aparecieron en Mendoza militantes kirchneristas delante de su cámara dijo: “Ayer aparecieron un montón de banderas que no sé qué eran, creo que de La Cámpora, bien preparados… que se empezaron a poner adelante de la cámara… y yo no sé, no pude identificar gente que sea normal y que quiera sonreír, así que no la pudimos ni mostrar. Lamentablemente no está Mendoza para el prende y apaga. Yo no quiero generar violencia, no quiero generar crispación… Hasta ahora nunca ha pasado, Mendoza debe estar muy politizada evidentemente. Pierden tiempo. Me gustaría que utilicen ese dinero para hacer obras de bien. Todo ese tiempo, todo ese dinero que utilizaron para los carteles… muchachos vamos a darle de comer a la gente que no tiene. Cada vez hay más pobres”.

Si hay algo que aprendimos de esta sección es que a los gorilas les encanta la plata y que tienen gran facilidad para los negocios sucios. A mediados de 2013 Clarín nos bombardeó con la noticia de que Sergio y su amigo El Rifle habían sido víctimas de la persecución y el hostigamiento ejercidos por el gobierno contra el periodismo independiente. Las casas y oficinas de los dos amigos y socios (son dueños de “En El Medio Producciones” y “Sean Amigos SRL”) fueron allanadas por AFIP y la Policía Federal. La realidad es que a Lapegüe se lo investiga en el marco de una causa por delitos financieros. Nuestro amigo del Prende y Apaga, que recordemos es casi contador, está acusado de comprar facturas truchas a varias proveedoras para asentar en sus libros contables gastos que nunca hizo. Esto le permite, al mismo tiempo, esconder ganancias y eludir impuestos. Toda la maniobra estaría orquestada por el escribano Francisco Mirabella que durante la presidencia interina de Duhalde fue el titular del ONABE (Organización Nacional de Administración de Bienes del Estado). Mirabella habría hecho firmar en su escribanía papeles a gente como Ángel Alberto Leal quien declaró obtener su magro ingreso como cartonero y que le ha facturado por más de $40.000 a una empresa de Lapegüe.

Al final como siempre los gorilas no son sólo peligrosos por lo que dicen, sino que por sobre todo, hay que tener cuidado con lo que hacen.

Vení Sergio, hacete amigo que nosotros tenemos buena onda. Andá pasando que te apagamos la luz.

¡A la jaula!

SIN COMENTARIOS

RESPONDER