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Médico, militar, político, instructor de karate reconocido, buzo táctico, paracaidista, acusado de haber simpatizado con el movimiento Carapintada de Rico y Seineldin, funcionario todoterreno,  negociador expeditivo y pingüino leal de la primera hora. Sergio Alejandro Berni, es nuestro peligrosísimo gorila del mes.

La relación del actual Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, con los Kirchner, viene de muchos años. Una vez recibido de médico, optó por realizar la residencia en el Ejército Argentino y en 1989 fue destinado a Rospentek, un destacamento en una zona inhóspita al sur de Santa Cruz. Para 1991 Néstor, por entonces gobernador, lo nombró director del hospital de la localidad de 28 de Noviembre. Desde entonces fue ganando confianza y escalando cargos desde el kirchnerismo primigenio, a la vez que iba haciendo carrera en el Ejército llegando a Teniente Coronel.

Una linda anécdota del Berni médico tuvo lugar en 1994, cuando vestido de guardapolvo y con un casco (recordémoslo hace un tiempo con ropa de catástrofe nuclear en el puerto de Buenos Aires atendiendo una nube de gas), por pedido del gobernador Néstor Kirchner, se apersonó en la localidad de Río Turbio y descendió a una mina tomada por sus trabajadores para oficiar de médico  y de paso informar desde adentro del desarrollo del conflicto.

En el 2006 Sergio fue nombrado Director Nacional de Asistencia Crítica y Abordaje Territorial, una linda forma de decir que desde el Ministerio de Desarrollo Social comandado por Alicia Kirchner, Berni se encargaba de negociar mano a mano con los movimientos sociales, manejando con su característico “don de gente” adquirido de la ardua formación militar, el acceso a planes y tierras en todo el país.

En 2011 Berni fue electo segundo senador de la Provincia de Buenos Aires, asumiendo además la vicepresidencia primera del Senado, lo cual lo convierte en segundo en la fila de una posible sucesión del gobernador, justo detrás de Gabriel Mariotto. En marzo del año siguiente, abandonó su puesto para acudir al llamado de la presidenta y ocupar su actual cargo. Así Berni se convierte en  Secretario de Seguridad de la Nación, o sea en el segundo del Ministerio de Seguridad de la Nación, lo cual quiere decir que tiene a su cargo el manejo de las cuatro fuerzas que dependen de esa cartera: la Policía Federal, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval Argentina y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Parece ser que a su juego lo llamaron, al Teniente Coronel le asignaron su tropa.

Desde que tiene la gendarmería Berni ha disfrutado de lo lindo, como un chico con su juguete favorito, la usa todo el tiempo y la lleva a todos lados. Cada tanto se pone ingenioso y le busca nuevos usos, como cuando destrabó la salida de camiones de la Planta de Logística de YPF en La Matanza. Sergio fue llamado a intervenir en el bloqueo a la salida de vehículos impuesto por el gremio de Moyano, y para garantizar el abastecimiento de combustible decidió montar un falso operativo en la puerta principal y mientras tanto sacar los camiones, manejados por gendarmes, por una salida lateral.

No siempre resulta tan divertido verlo a Berni jugar con sus gendarmes. El 30 de agosto de 2012 los trabajadores precarizados del Plan Argentina Trabaja mantenían cortada la Panamericana, el operativo fue brutal y dio como resultado el desalojo casi inmediato de la ruta y la detención de 65 manifestantes, de los cuales 9 eran menores de edad. En su primera aparición en público junto con la Gendarmería, Sergio eligió llegar al lugar de forma especial y aterrizó un helicóptero en plena Panamericana. Para festejar la fecha (el 30 de agosto se conmemora el Día del Detenido Desaparecido) se dispuso el traslado, sin ninguna orden judicial, de los detenidos a Campo de Mayo. Nunca está de más mencionar que Campo de Mayo fue el más cruento centro clandestino de detención de la última dictadura militar y que desde la vuelta a la democracia, allí nunca más hubieron civiles detenidos, hasta que Berni los llevó.

Hace muy poco la gendarmería de Berni dio otra muestra de sus capacidades y reprimió de forma escalofriante a manifestantes que cortaban la General Paz y la Panamericana, en el marco de la jornada de lucha convocada para reclamar por la absolución de los petroleros de Las Heras. Esta vez el accionar fue menos espectacular y más violento, hubo sólo cuatro detenidos pero los heridos a causa de los golpes, las balas de goma y los gases lacrimógenos se contaron por decenas.

Sabemos y lamentamos que el bueno de Sergio Alejandro Berni nos va a seguir dando tela para cortar, pero creemos que ya ha hecho demasiado mérito en esto de ser gorila, así que lo invitamos a que se ponga firme, salude y luego marche: ¡A la jaula!

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