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Sección inspirada en la homónima idea de la revista Tinta Roja, con el permiso de sus creadores

Esta vez abrimos las puertas de nuestra jaula para hacerle lugar a un ejemplar de gorila hembra que nos llega desde el otro lado de la cordillera. Nuestro ejemplar no es otro que la psicóloga/gurú espiritual/guía de conducta social de moda por estos tiempos, Pilar Sordo.

Sin hacer mucho mérito Pilar se metió en miles de bibliotecas argentinas. Digo sin mucho mérito porque aunque parezca mentira, la fórmula de Sordo para escribir y vender un montón de libros es muy simple, sólo necesita una pizca de simpatía, dos o tres conceptos psicológicos más o menos ciertos pero bastante incomprobables, un montón de la infalible culpa cristiana, y una montaña del sentido común, propiedad exclusiva de la parte conservadora, retrógrada y derechista chilena.

Pilar nos propone un enfoque nuevo para afrontar los problemas que nos agobian día a día, el cual parte de una concepción individualista claramente forjada al calor del neoliberalismo de los noventa y remachada con los más férreos principios patriarcales.

La exitosa vendedora de libros, para no andar desparramando el mote de escritor a cualquiera, es muy capaz de sonreír mientras afirma que “Si un hombre ve a su mujer con la cara larga y regresa de trabajar y sigue con la cara larga, lo que él nota es que en su pareja hay un conflicto, porque ese hombre empieza a sentir que esa mujer no lo admira”, como si fueran pocas las preocupaciones de una mujer, ahora Pilar les suma la de encontrar a un hombre a quien admirar.

Ojo al piojo, no vayamos a creer que lo único que tiene para ofrecernos Pilar es machismo, porque estaríamos utilizando una categoría que le queda chica. Según Sordo la mujer debe ser fuerte, pero no tanto, porque “no es buena la hipermasculinización de la mujer porque nos hace perder el encanto”. Al concepto de femeneidad de Pilar debemos sumarle también una cuota de decencia para llegar a lo que -según su entender- debe ser una mujer de verdad, porque ella sí entiende lo que quieren los hombres y advierte que “lo primero que veo es que hay mujeres jóvenes muy fáciles. Al hombre le gusta la cosa difícil, conquistar un objetivo, siente que una mujer vale la pena cuando debió trabajar por conquistarla. Al no encontrarlas, se queda con lo que hay”.

Pilar explica que parte de la infelicidad que una mujer pueda sentir en su vida se debe a algo que ella llama “pensamiento mágico”, que básicamente es la falta de noción de la realidad y hace que todo lo malo que una mujer viva sea su culpa. Para Sordo “acá se encuentra la explicación del por qué las mujeres nos quejamos tanto y es consecuencia del pensamiento mágico. Cuando nos quejamos lo hacemos porque la vida no es como yo quería que fuera, quienes nos rodean no son como yo esperaba que fueran o aún peor: el hombre que tengo a mi lado no es el –‘príncipe azul’ que yo esperaba tener. Esto nos impide ser felices en toda su plenitud ya que es muy improbable que los hombres jamás cumplan con nuestras expectativas de hombre ideal y que si no somos capaces de apreciarlos tal cual son nunca estaremos satisfechas plenamente”. Un mensaje muy esperanzador, casi calcado del que nuestras abuelas deben haber recibido de sus madres. Conformate, sonreí y ubicate en el lugar que la sociedad patriarcal te tiene preparado.

Otro flagelo social de la actualidad que preocupa a Pilar es la homosexualidad, la cual entiende como una inversión en los roles del hombre y la mujer, y que como no podía ser de otra forma, es culpa de la mujer. “El afeminamiento masculino se genera debido a la masculinización de la mujer. Si la mujer no quisiera ser como el varón, esto no se hubiera producido”.

Sordo arrastra un par de denuncias mediáticas en su Chile natal por una práctica que nunca negó. Mientras ejercía como psicóloga, solía ir corriendo a advertir a los padres de sus pacientes más jóvenes, ya que según ella, “la homosexualidad es una condición y no una elección, y si se trata entonces de una condición debería asumirse a una edad donde podemos racionalizar, por lo que ningún adolescente podría asumir con seguridad el hecho de ser homosexual”, a lo que agrega que “todos los frenos que los padres puedan colocar en la iniciación sexual de los hijos son necesarios”.

Pilar, sabemos que te vas a portar bien, así que sonreí que te están mirando y entrá calladita la boca. ¡A la jaula!

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