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Aprovechando la proximidad del verano y antes de que se sume a algún espectáculo de revista, o nos empiece a bombardear con culebrones más falsos que su propio cuerpo desde un móvil chimentero en Marcos Paz, nos apuramos y tratamos de meter en la jaula a nuestra gorila de diciembre.

Eterna luchadora por el trono del gorilaje farandulero femenino, protagonista de innumerables batallas con pesos pesados del fascismo descerebrado vernáculo como Susana, Mirtha o Moria, es el turno de entrar a la jaula para Graciela Inés Alfano.

Graciela Alfano nació en 1952, estudió ingeniería, dijo haberse recibido de ingeniera civil hidráulica (cosa que fue desmentida por autoridades de la UBA), fue modelo, actriz, conductora y terminó trabajando de eso que se vio hasta hace poco en el programa de Tinelli. Alfano es uno de los últimos resabios en actividad de viejas vedettes vinculadas a la más rancia derecha argentina. Para hacer un rápido repaso podemos mencionar la relación de Moria Casán con Leopoldo Fortunato Galtieri, el casamiento de Adriana Brodsky con el Tata Yofré, o el rumor de que tanto Adriana Aguirre como la propia Grace fueron las designadas por la junta para darle la “bienvenida” al nefasto Henry Kissinger cuando visitó nuestro país.

Hace unos años empezó a tomar fuerza el rumor de la relación entre Alfano y el dictador genocida Emilio Eduardo Massera, tan es así que dicho rumor terminó en una causa judicial que investigó si Grace recibió en concepto de regalos hechos por el Almirante bienes pertenecientes a detenidos desaparecidos. Si bien la justicia no logró (como en casi ningún caso) determinar la procedencia de los bienes recibidos, quedó más que claro que el romance existió. Una de las pruebas que se hicieron públicas fue un documento desclasificado por el gobierno de Estados Unidos, en el que Enrique Arancibia (miembro de la policía secreta chilena juzgado y condenado por crímenes de lesa humanidad en nuestro país), giraba un informe de lo visto en el Batallón de Inteligencia Militar 601 a mediados de 1978. El archivo detalla: “Sobre más antecedentes de Graciela Alfano, la actual amante de Massera, puedo informar que ésta es actriz y modelo. Está con Massera desde hace 6 meses. Últimamente se ha sabido de costosos regalos que le fueron hechos (departamento, pieles, joyas, etc.)”.

Uno de los testimonios más duros en contra de Alfano, fue el otorgado por Elsa Ayala (esposa de un detenido desaparecido e hija de Chúcaro, un famoso bailarín folklórico de esos tiempos) en ocasión de relatar un encuentro que tuvo con Massera mientras buscaba a su esposo: “Me atendió un soldado, fue en pleno Centro. Me hizo pasar y me hizo sentar. Él (por Massera) estaba escribiendo. Ella (por Alfano), al lado… Massera abre el cajón y saca un 9 mm y lo apoya en el escritorio. Después me dice, ‘le doy tal dirección y vaya’. Ahí, empezó a hablar conmigo y ella se molestó y dijo ‘bueno basta, el almirante tiene mucho que hacer’”. Luego de este testimonio que tuvo lugar en 2011, la justicia debió otorgarle a Ayala custodia y protección debido a dos visitas amenazadoras por parte de miembros de las Fuerzas Armadas.

La realidad marca que Alfano tuvo el pico máximo de su carrera durante la dictadura militar, cuando conoció a Massera había filmado dos películas, desde el regreso de la democracia a la fecha participó de cuatro más, mientras que entre los años 1977 y 1982 fue contratada para catorce películas.

Ante tamañas acusaciones Alfano (a cuyo prontuario hay que agregar haber sido amante de Carlos Menem según su propia confesión) no pudo más que demostrar su verdadero carácter gorilezco con una frase muy poco feliz: “Ni lo admito ni lo desmiento. Si hubiera tenido relaciones, no lo diría ni dejaría de decirlo”, “Si te acostas con un genocida, no salís con los 30.000 desaparecidos. A mí no me busca la Corte de La Haya”.

Casi podríamos afirmar que detrás de los personajes que tanto daño le hacen a la cultura de nuestro pueblo, se puede (y en muchos casos se debe) sospechar una clara vocación fascista.

Vení Graciela, sacate las plumas y pasa, que acá adentro vas a encontrar un montón de amigos.

¡A la jaula!

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