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Militante de la juventud peronista de los 60, colaborador de la dictadura, menemista de la primera hora, duhaldista desde el principio, impulsor de la carrera política de Macri y ahora kirchnerista.

Lamentablemente, contamos con varios personajes que encajan en esa descripción, pero esta vez es el turno de uno muy peculiar, Lázaro Jaime Zilberman más conocido como Marcelo Araujo y desde el 2009 coronado “Relator del Pueblo”.

Araujo tuvo su primer acercamiento al periodismo deportivo siendo muy joven, junto con su compinche Mauro Viale, como parte del equipo del extinto ejemplar gorilesco José María Muñoz. Luego de ello, participó de las transmisiones de la Copa Mundial de Fútbol de 1978 desde ATC, donde haciendo muy bien los deberes nos haría saber que el Mundial “fue el milagro argentino. Su organización lograda contra los presagios, sorprendió al mundo. Se disolvía el prejuicio que traían los colegas extranjeros merced a la insidiosa propaganda de las organizaciones subversivas”. No hubo caso, aún con los deberes hechos, su pasado de joven peronista le valió un despido una vez finalizada la competencia.

Llegados los años 80 trabajó en Mitre, la radio del grupo Clarín, con un breve descanso del multimedio cuando en 1989 fue llamado por su amigo y socio Fernando Niembro, entonces interventor de canal 11 y Secretario de Medios del gobierno nacional, para ser el gerente de Noticias de la señal. En agosto de ese mismo año, volviendo al grupo Clarín, llegaría al lugar donde se hizo conocido, Fútbol de Primera, el programa de Canal 13 donde trabajó hasta 2004 y que durante 20 años sería dueño de la transmisión de todos los partidos.

Desde su lugar central en Fútbol de Primera, Araujo se encargó de perfeccionar su estilo periodístico, el cual mezcla prejuicios raciales, homofobia, chistes de doble sentido y propaganda política. Así, quien se cambiara el nombre para no sufrir discriminación, se cansó de llamar “bolitas”, “paraguas” y “camisinhas” a jugadores e hinchas bolivianos, paraguayos o brasileros. De la misma manera, el autor de frases como “¡Lo que te devoraste!”,  “¿Hoy no piensan mojar?” o  “¿Estoy crazy, Macaya?”, se dio el lujo de utilizar las transmisiones deportivas para , por ejemplo, en 1997 durante la campaña por las elecciones legislativas vociferar “Voy a festejar con ‘champú’ con Chiche (Duhalde)”.

Zilberman impulsó desde el primer momento la campaña política de Mauricio Macri, hasta se dio el gusto de iniciar una transmisión de fútbol de Primera previa a las elecciones ganadas por el Pro en Capital Federal con la frase “Buenas noches, si Aníbal Ibarra se hubiera preocupado de la salud y la educación tanto como lo hizo con Racing e Independiente, hoy estaríamos mucho mejor”.

El 23 de marzo de 2009, exactamente 6 meses antes del debut del Fútbol Para Todos que lo convertiría en “El Relator del Pueblo”, Araujo escribía en su blog (www.araujodeprimera.blogspot.com.ar) “No leí el proyecto de la nueva ley de radiodifusión. Seguramente habrá injusticias en la actual. Un gobierno que sigue manejando como propio un canal que es del Estado, que no otorga publicidad que es del Estado, a medios privados que lo critican, que comienzan a comprar medios de comunicación para que, según se comenta, puedan manejar de la manera menos traumática las acusaciones en la época del ocaso.

Todo ser humano por el simple hecho de nacer tiene derecho a sus necesidades básicas.

La alimentación, la salud, la vivienda, la educación… ¿También a ver un partido de fútbol por televisión?

Estupidizar a la gente para que no se despierte ha sido el método preferido de los populistas y demagogos.”

Quién dijera que idolatraba a Carlos Menem “porque modernizó el pensamiento peronista”, aunque le reprocha “no haber profundizado ese cambio en su segundo mandato”, una vez más había cambiado de bando según soplaran los vientos del poder. Lázaro Zilberman ahora es K.

Por eso, estés o no estés “crazy”, Marcelo Araujo:

A la jaula!

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