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> Por Juan Talparoso

En esta oportunidad nos ocuparemos de un ejemplar peligroso, de lo peor que uno pueda toparse: Marcelo Bonelli.

Marcelo Alberto Bonelli es de la raza de periodistas que se venden como apolíticos, queriendo hacernos creer que solo obra en nombre de la verdad y el bien común. En su rol de analista económico se muestra siempre tendencioso y carente de objetividad, hasta incluso mintiendo descaradamente y tergiversando datos, así lo que hoy está muy bien, mañana puede estar muy mal. De ésta manera, hasta el propio Domingo Cavallo, ante el ataque a la instauración del Corralito durante una entrevista en A Dos Voces en el año 2005, le enrostró su postura y le recordó que hacía tan solo 4 años él defendía la medida y lo mandó a revisar los archivos.

Bonelli cumple un rol destacado como empleado estrella del multimedio Clarín, donde hace las veces de vocero de la oposición y encarnizado enemigo del gobierno nacional, paladín de los grupos económicos y portador de la palabra del mismísimo Magnetto.

En el año 1984 Bonelli escribía el libro Un volcán en llamas, donde denunciaba las concesiones hechas por la última dictadura a grupos económicos como el de los Rocca, los Bulgheroni o los Pérez Companc, obligando a la petrolera nacional YPF a comprarles petróleo, que en realidad ya poseía, detallando los subsidios, créditos y la condonación de deudas con que se benefició desde el Estado a estas empresas.

En 2012, se conoció que un socio de Bonelli y su esposa recibían de la petrolera Repsol $240.000 anuales por conceptos poco claros, él se encargó de explicar que su mujer recibió esa suma como remuneración por su trabajo en la empresa dando clases de inglés. Así se explica fácilmente como, el mismo periodista que durante los ‘90 criticaba la política de privatización, ante la noticia de la reestatización de la petrolera nacional tomaba claramente partido por Repsol a quien “la echaron de YPF, le sacaron las acciones” y se la “hostigó” desde el gobierno, atacando la seguridad jurídica tan necesaria para la vida empresarial.

El ahora comprometido con el progreso y crecimiento del país Bonelli, quien desde sus múltiples trabajos, todos para el mismo jefe, nos cuenta día a día lo mal que estamos, lo mal que nos ven desde afuera los países y organismos económicos serios, no siempre tuvo el mismo recelo al cuidar nuestros intereses ante los entes financieros internacionales. Cuando en el 2002 el Director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, el indio Anoop Singh junto a toda una comitiva, venía a arreglar, según Bonelli, los problemas económicos del país con nuevas medidas como el recorte del presupuesto nacional cercano al 10% del gasto de todas las provincias; Marcelo Bonelli utilizó su posición en los medios para decir lo que había que decir sobre el enviado del Fondo, “la verdad muy elegante, muy buena pilcha… un faraón”.

Marcelo Alberto aún con su forma de hablar casi ininteligible, parece ser el único capaz de llevar diálogos con algunos personajes peculiares como la mística Carrió o, el aún mas incomprensible, Mauricio Macri. Su clara ventaja radica en el perfeccionamiento de un método casi único, la pregunta pre contestada, la cual consiste en un enunciado en tono afirmativo rematado con una pregunta del tipo ¿Usted cree que es así?

Alguna a favor tenemos que contarle a este ejemplar, y si hay algo para destacar de su carrera es que nunca le tocaron grandes secuaces para desarrollarla. En A Dos Voces, ciclo en el que Marcelo participa desde 1993 y que es uno de los caballitos de batalla de TN, fue acompañado en un principio por el mismísimo Luis Majúl (de quien preferimos guardar opinión para un momento más oportuno), luego fue el turno de quien parecía ser su pareja para toda la vida, Gustavo Silvestre, pero Silvestre parece que vio al lindo pajarito del progresismo y voló lejos de la influencia de Magnetto. Ahora Bonelli hace dupla con el nada brillante Edgardo Alfano, quien no suele tirarle demasiados centros a la hora de hacer una entrevista.

De ningún modo creemos que lo tuyo sea honesto Bonelli, es evidente que tu vocación no es el periodismo sino el lobby. Siempre del lado de los poderosos (salvo excepcionalidades como la que hemos hallado en su libro de los 80), siempre repitiendo discursos ajenos a los intereses del pueblo, aún cuando lo que haya que defender sean intereses de grupos económicos o potencias extranjeras.

Por todo esto, Marcelo Alberto Bonelli te condenamos:

¡A la jaula!

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