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Era hora de que en esta sección se abandone la línea machista, ellas también pueden ser parte, y vaya si ha dado muestras de ello nuestra mística, agorera y derechoza Elisa María Avelina Carrió, más conocida como Lilita y en esta oportunidad nuestra Gorila.

La carrera de nuestra querida Elisa empezó siendo ella muy joven, Carrió recibe en febrero de 1979 con 22 añitos un cargo dentro de la Asesoría Técnica de Fiscalía de Estado por medio de un decreto, firmado por quien  entonces era interventor de la provincia de Chaco, el General de Brigada Antonio Serrano, aunque ella se encargó de aclarar que “aceptó ese cargo porque necesitaba la obra social”. El progreso de Lilita continuó firme y sin pausa y en 1980 fue nombrada secretaria de la Procuración del Superior Tribunal de Justicia de Chaco, con nivel y jerarquía de Juez de Cámara, por lo que también mejoró bastante su cobertura de la obra social.

Para lavar su imagen, Carrió participó en 2001, junto con el director del CELS, Horacio Verbitsky y familiares de víctimas, de un reclamo y presentación formal ante el Juez Federal chaqueño Carlos Skidelsky, para que se anulen las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, con el objetivo de reabrir las investigaciones por la Masacre de Margarita Belén (la Masacre de Margarita Belén tuvo lugar entre el 12 y el 13 de diciembre de 1976 y consistió en la tortura y posterior fusilamiento de 22 militantes montoneros que se encontraban detenidos, en un accionar conjunto entre la policía chaqueña y el ejercito nacional), y se condenara a los culpables. Entre estos hechos se encontraba el otrora interventor de la provincia de Chaco el General de Brigada Antonio Serrano, el mismo que le había dado el primer cargo público a Lilita.

Lilita, desde la UCR, participó en 1994 como Convencional Constituyente en la reforma constitucional impulsada por el Pacto de Olivos, del cual ella dijo estar en contra, pero accedió por un pedido expreso de Raúl Alfonsin, quien era amigo de su padre. Desde su lugar en la Comisión Redactora, fue una de las más fervientes impulsoras de agregar pactos y tratados internacionales sobre derechos humanos al texto constitucional.

Carrió se convierte en 1999, de la mano de la Alianza, en Diputada por la Provincia de Chaco. Ese mismo año impulsó la candidatura de Fernando de la Rúa a presidente, aunque antes de que éste asumiera rompió por no estar de acuerdo con la conformación del Gabinete de Ministros.

Desde 2001, y luego de haber conformado su propio partido político, el ARI, Elisa se va volcando paulatinamente a su rol de encargada de desenmascarar la corrupción en el país, luchando a capa y espada contra la derecha. En una entrevista compartida con Aníbal Ibarra y Néstor Kirchner en el año 2002, subida al fervor naciente en calles y asambleas, Lilita cargaba desde izquierda diciendo: “Para la derecha nunca va a haber proyecto. ¿Saben cuál es el único proyecto para la derecha? Echar un millón de personas, tener banca offshore, dolarizar la esclavitud y entregarnos a Bush”.

Luego de la elección presidencial de 2003, donde Carrió consiguió el 5° lugar con el 14, 05 % de los votos, y a partir de la ruptura en las relaciones entre Clarín y el kirchnerismo, Lilita parecía ser la indicada para conducir a la oposición y así lo entendió ella, y así también lo entendió Clarín que le dió más horas de aire que al mismísimo Bonelli durante los siguientes cuatro años.

Llegado el 2007 y con un segundo puesto en las elecciones presidenciales, Carrió parece haber perdido la brújula política y agregó a sus cientos, miles y millones de denuncias de hechos de corrupción, los cuales no dudamos que en su mayoría hayan tenido un trasfondo real,  un tono místico apocalíptico,  junto con un marcado giro a la derecha en su postura política. La pitonisa chaqueña nos traía acerca del destino del país terribles profecías en caso de que no lo pusiéramos en sus sabias, bondadosas y cristianas manos.

Así, la caterva de delirios, conspiraciones y comentarios cada vez más de derecha, le valieron a Elisa un merecido último puesto en las últimas elecciones presidenciales, con un 1,84% de votos respecto al padrón. Quizás algunas de sus denuncias, como la organización por parte de Fuerza Bruta del funeral de Néstor Kirchner, o las siempre inminentes escaladas de violencia que posiblemente se sucedan en el país de la mano de jóvenes politizados, la inminente catástrofe económica que se avecina, o los fraudes repetidos en cada elección, le han quitado credibilidad de cara a la gente.

Por esto Elisa María Avelina Carrió,
te profetizamos un destino muy merecido:

A la jaula!

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