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Por: Juan Coscarelli

Daniel Angelici nació en Villa Martelli, hijo de un inmigrante italiano que laburaba en la Ford. Desde muy pibe militó en la UCR bajo el ala del siniestro Coti Nosiglia. A los 18 le regalaron un Renault 12 y lo vendió para comprar el 0,5% de un bingo en San Bernardo, hoy es un magnate del juego. Militó en la Franja Morada de la Facultad de Derecho de la UBA y ahí conoció a muchos que llegaron a jueces, fiscales u ocuparon importantes cargos públicos en el gobierno de De la Rua.

Podría ser un empresario del juego que fue presidente de la Cámara Argentina de Salas de Bingo. Un abogado con fuertes contactos en las altas esferas de los tribunales porteños y de la justicia federal  que además es, desde hace poco, vice del Colegio de Abogados porteños. Podría ser un radical que se acomodó en el macrismo después del fracaso de la Alianza. También podría ser un dirigente del club Boca Juniors que llegó a presidente. Pero es todo eso junto y más. Angelici es el gorila más parecido a un pulpo que uno pueda encontrar.

En las elecciones porteñas de 2003 el Tano trabajaba para el candidato radical Cristian Caram, quien perdió en primera vuelta. Fue él en persona quien se reunió con Macri para ofrecerle que su sector de la UCR ayudara al PRO a fiscalizar la elección. Ahí comenzó el idilio. En 2005 la relación se fortaleció cuando Angelici le propuso a Macri la creación del grupo PROA (radicales que militan para el PRO), como recompensa el Tano recibió cargos para su gente en la Ciudad y un lugar como tesorero en la lista de Boca que triunfó en 2008.

Su principal tarea, lejos de ser presidente de Boca donde vive de licencia y delega todas las decisiones, es la de operar en la justicia. Sus aliados van desde los jueces Servini de Cubría, Lijo y Rodríguez, los fiscales Pollicita, Pleé y Stornelli; hasta estudios jurídicos especializados más en lobby que en derecho como el de Richarte que han defendido entre otros a Amado Boudou. El marido de Laura Alonso, titular de la Oficina Anticorrupción, fue gerente de una de sus empresas y se sabe que ella reporta al Tano todos los movimientos del organismo que maneja. A esto sumemoslé la amistad con Stiusso y muchos ex SIDE. Sus contactos lo convierten en un ministro sin cartera. Pone y saca jueces, archiva o impulsa causas, monta operaciones mediáticas y no rinde cuentas a nadie.

La actuación como presidente de Boca (se rumorea que en realidad es hincha de Huracán) también merece ser destacada. Desde que llegó no solo ganó poco y nada y se cargó a dos ídolos como Bianchi y Riquelme, sino que además hizo todo lo posible por convertir al club en una empresa. Boca tiene cada vez menos contacto con los sectores populares que lo siguen. Las áreas que estaban abiertas a los vecinos de la Boca desaparecieron. Las entradas son más fáciles de conseguir para un turista que para un hincha. Como si esto fuera poco Daniel tiene planes de convertir la Bombonera en un shopping y está tan convencido que hasta mandó a una patota a una asamblea a amedrentar (forma bonita de decirlo porque el saldo fue de dos heridos, uno con cortes en el cuello) a los hinchas que se oponen a su proyecto.

Basta con ver la conformación de la Comisión Directiva de Boca Juniors para saber cómo construye poder Angelici. En ella podemos encontrar a Dario Richarte, ex SIDE en tiempos de la Alianza y uno de los responsables de la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001 como vicepresidente segundo. Los fiscales Stornelli y Pleé manejan la seguridad, el último es amigo de Rafael Di Zeo y el vínculo con La 12. La lista continúa porque el Secretario General es el nuevo ministro de Justicia bonaerense Gustavo Ferrari, otro hombre vinculado a Inteligencia. A estos hay que sumarles a Oscar Moscariello recientemente designado como embajador en Portugal, el diputado PRO Christian Gribaudo y a uno que se destaca, Hipólito Nosiglia, hijo de Coti y vocal suplente del club xeneise. Como frutilla del postre podemos agregar que el encargado de finanzas del club es a la vez el contador de la Cámara Argentina de Salas de Bingos.

Vení gorila mafioso, que de esta no te salva ninguno de tus turbios contactos. ¡ A la jaula!

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