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Caricatura de Marz Gráfico

Por: Juan Coscarelli

Nació en Necochea en 1941, fue pobre y trabajó desde pibe como peón. En 1968 se transformó en secretario de Actas, Prensa y Propaganda de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) Seccional Necochea, cargo que ocupó hasta 1976 y que retomó tras la vuelta a la democracia. En 1991 se transformó en el líder nacional del gremio. Fue discípulo de Lorenzo Miguel y tras su muerte heredó la conducción de las 62 Organizaciones Peronistas. Hoy es millonario y vive como un rey. Enjaulamos a Gerónimo “Momo” Venegas.

Enemigo de los trabajadores desde siempre, socio de terratenientes explotadores, corrupto y mentiroso, Gerónimo Venegas es el sindicalista que la ceocracia argentina necesita y hasta el momento se muestra dispuesto a hacer los deberes. Pero no siempre fue así (¿o sí?). El Momo viene del riñón de Duhalde y tuvo una aceptable relación con Néstor Kirchner que duró hasta el 2008 cuando estalló el conflicto con el campo por la famosa Resolución 125. Llegado el momento los socios pesaron más que los compañeros y Venegas encabezó las protestas junto a las entidades patronales. El kirchnerismo le pasó la factura cuando sancionó la muy demorada Ley de Trabajo Agrario en 2011 y de paso tomó el control del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), controlado por UATRE desde su creación en 1999, transformándolo en un organismo estatal, el Renatea. En cuatro años de existencia del Renatea (recordemos que la Corte Suprema declaró inconstitucionales los artículos de la Ley 26.727 que lo crean y le devolvió la competencia a la UATRE) se encontraron más de mil casos de trata de personas con fines de explotación laboral (que es la forma linda de decir esclavitud en pleno siglo XXI) e incluso se abrieron causas penales. Durante los 12 años que debió controlar la actividad rural Venegas no hizo una sola denuncia. Después de todo la esclavitud no es tan mala ya que según el Momo: “la actividad del campo no se puede comparar con otras actividades; en el campo, además del sueldo los trabajadores reciben ropa, casa y comida”. Los trabajadores reciben ropa, casa y comida y los sindicalistas reciben plata y favores.

Para manejar el gremio, las 62, una obra social con un millón y medio de afiliados (OSPRERA), un lavadero gigante de guita disfrazado de proyecto turístico termal (Medano Blanco) y la actividad política en su propio partido (FE), el Momo tiene su propia banda (en el sentido estrictamente criminal de la palabra). Su mano derecha es el Coronel retirado Rodolfo “el Chino” Solís, quien durante la dictadura revistó en el Batallón 601. Otro amigo es el General retirado Ernesto Bossi, que desde hace años es quien financia las actividades políticas de Cecilia Pando. Del selecto grupo también forman parte  los Generales retirados Daniel Reimundez y Jorge Tereso (gracias a la vida por darle ese apellido). Aunque en su círculo íntimo hay mucho represor con experiencia, su guardaespaldas es Carlos Farno, que lleva una vida dedicada al crimen, ya que no sólo es un asesino confeso, sino que además fue preso en España por liderar una red de trata de blanca.

Como no podía ser de otra manera, un tipo tan exitoso como Venegas también triunfó en el exterior y se supo que tiene su propia cuenta en Panamá. Sin capacidad para la metáfora la llamó, burdamente, Gerónimo Venegas Corp.

Por traicionar a los trabajadores a los que debe defender, por corrupto y ladrón, Gerónimo “Momo” Venegas te encerramos. Quedate tranqui que vas a tener casa, ropa y comida, pero… en la jaula!

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