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Pinta raro el caso de nuestro gorila del mes. Un tipo salido del ambiente del rock, uno de los fundadores de la Rock & Pop que supo hacer tandem con Pergolini y mostrarse como una de las voces de la radio joven a fines de los 80 y que con el paso del tiempo, para volver este caso aún mas extraño, terminó transformándose en una especie de gurú o como le gusta a él que le digan un “Difusor Espiritual” muy ligado al Jefe de Gobierno porteño. Con ustedes nuestro candidato a la jaula, Aarón “Ari” Fabián Paluch.

El bueno de Aarón nació hace 52 años en la ciudad de Buenos Aires y desde muy joven se metió en el mundo de la radio FM. Tuvo uno de los primeros programas exitosos de la Rock & Pop junto a Mario Pergolini, “Feedback”, y después de varios años de no volver a pegarla fue convocado por Marcelo Tinelli para conducir “El Exprimidor”, programa que lleva 18 años ininterrumpidos de aire y que encuentra en la gran mayoría de los taxistas porteños a sus oyentes más fieles.

En algún momento, Paluch que venía siendo un conductor de radio pseudo-progre con un mal enmascarado discurso siempre favorable a Macri y al PRO se transformó a la espiritualidad. Lejos quedó el conductor que se ofuscaba al aire cuando le recalcaban lo notorio de su pertenencia al espacio político de su amigo Mauricio. En 2005 estalló al aire ante el reclamo de un oyente y a los gritos, después de una catarata de insultos le recalcó “No hay periodista más independiente y honesto en la Argentina que quien te habla. Y además si un día me corrompiera, no va a ser por plateas. Voy a pedir millones de dólares. Me voy a vivir a Miami.”

En 2008 publicó su primer libro “El combustible espiritual”, un año más tarde vendría la segunda parte “El combustible espiritual 2”, y en 2011 “Corriéndose al interior” cerró la trilogía que lleva vendidos más de 400.000 ejemplares. Como gurú de la nueva espiritualidad light, Ari Pluch es capaz de decir al aire por televisión a una mujer que acaba de ser anoticiada de un cáncer de mama que “por algo le estará pasando… que saldrá fortalecida” sin que se le mueva un pelo. Debe ser por eso que hace años que Macri lo convoca para darle charlas motivacionales a sus funcionarios. “Felicidad es vivir sin tener en cuenta los resultados” dice Paluch, lo cual se ve bastante bien reflejado en el accionar de Mauri y los suyos.

Desde su programa nuestro “difusor espiritual” suele dar, además de consejos de vida, clases magistrales de historia, como la que brindó en oportunidad de conocerse el fallecimiento del dictador Jorge Rafael Videla, justificando lo injustificable y mostrando al aire todo su gorilezco pensamiento: “La gente estaba hastiada y decía `Yo quiero orden!´, todos los días un bombazo, un atentado. Los que se tuvieron que ir del país, los exiliados, porque todo esto no empezó en el 76. Y en un momento era tal la desesperación, la imposibilidad de que pudiéramos vivir en democracia, el miedo, las amenazas, el enfrentamiento, la confrontación, que se le otorga a través del Parlamento a los militares la facultad de aniquilar a la subversión. Y ahí empieza una historia que deriva en lo que todos conocemos, el gobierno de Videla, la Junta Militar, el 24 de marzo del 76´, una sociedad que avala, salvo algunas personas que podían tener una situación de involucramiento en la cual veían que sus familiares estaban en una situación muy peligrosa (y esto hay que decirlo con todo el dolor del mundo, con toda la realidad)…. Lo más grave es que el Estado imite a lo que debe combatir y acá hubo una situación en la que en vez de combatir el terrorismo, el Estado se convirtió en terrorista. Pero tampoco por decir esto hay que dejar de mencionar como hubo una serie de personas que se aprovecharon de los sueños de los jóvenes, en aquellos tiempos de idealización y los llevaron a la muerte, mientras que muchos de ellos después vivieron la vida loca en Francia, por ejemplo, y terminaron acordando con Massera”.

Con la misma lógica que busca entender a la última dictadura militar como un proceso lógico que terminó en algunos excesos, Ari justificó en su momento la represión de la Policía Metropolitana en el Borda.

Por eso le vamos a pedir a nuestro guía espiritual que se mantenga tranquilo, que se guarde sus reflexiones tan profundas como una pelopincho y que vaya entrando despacito, respirando profundamente y aceptando lo que le toca.

¡A la jaula!

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