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“Ya está, parece que estuviéramos firmando la paz en Siria”, dijo la Presidenta al anunciar el acuerdo con Scioli en el que Nación transfirió fondos de la ANSES para que la gobernación bonaerense pudiera pagar parte de los aguinaldos a sus estatales. ¿Ya está? Nadie está seguro de ello.

La disputa abierta en los últimos meses fogoneó a amplios sectores de la militancia K que hasta no hace mucho se guardaban las críticas o se olvidaban que el gobernador bonaerense es, junto con Macri, el más claro representante de la derecha en nuestro país.

Pero tanto Scioli como Cristina quieren paz. Bien saben que ambos se necesitan. ¿Cómo va a garantizar el gobernador mantener esa imagen que tanto cuidan sus publicistas al presentarlo como símbolo de la cordura, el consenso, la gestión? ¿Cómo va a hacer la Presidenta para darle continuidad al kirchnerismo en el gobierno si no tiene otro candidato para 2015 que pueda competir con el ex motonauta? Este tire y afloje seguramente continúe con la misma regularidad con la que un péndulo se mueve a uno y otro lado. Pero ninguno hará demasiada fuerza por miedo a que la cuerda se corte.

Luego de realizado el anuncio, la Presidenta se trasladó al salón de las mujeres argentinas, también en la Casa Rosada, para informar sobre la inversión de la empresa brasileña Vale en un proyecto minero en Malargüe, Mendoza. “Este mega emprendimiento es hoy el emprendimiento minero más grande del mundo en materia de potasio”, dijo Cristina en su discurso. Scioli estaba allí, acompañando la iniciativa. A 1248 kilómetros, en la localidad catamarqueña de Cerro Negro, un campamento de cientos de personas realizaba un corte en la ruta nacional 60 en protesta por el avance de otro proyecto mega minero, Agua Rica. Al día siguiente los ambientalistas eran desalojados por la policía en colaboración con las patotas financiadas por los gobiernos y la empresa.

Para tranquilidad y paz de la Presidenta, la represión pasó casi desapercibida en los medios nacionales. Tal vez la fuerte campaña pro minería, y las grandes publicidades facilitaron el descuido o desinterés.

Para tranquilidad de Scioli, poco se reparó en la forma en que el gobernador bonaerense consiguió los fondos para cubrir el aguinaldo de los estatales: la extensión en las concesiones a los Bingos. Tal vez, los 90 millones de pesos que la dependencia de Loterías y Casinos de la Provincia destinó a publicidad durante el 2011, facilitaron el descuido o desinterés de los medios (aún cuando el propio kirchnerismo provincial, con Mariotto a la cabeza, criticaron la medida). Tampoco en C5N, ni Radio 10, ni las FM PoP, Vale, Mega y TKM, dijeron nada del generoso adelanto de dinero que el nuevo dueño del multimedio, Cristóbal López, realizó (en calidad de propietario de salas de bingos) al gobernador Scioli. Ese silencio tampoco debe haber sido por pura modestia del empresario patagónico.

Tal vez Nación y Provincia tengan paz. Acaso Cristóbal López intermedie para la reconciliación. Parece llevarse bien con ambos.

La incertidumbre pasa por saber cuánto tiempo tolerarán las bases del kirchnerismo a los distintos socios del gobierno. ¿Se disciplinarán ellos a la paz decretada en las cúpulas del poder?

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