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A comienzos de este año, Jorge Rafael Videla volvió a dar muestras de su cinismo y cobardía para justificar los asesinatos, las torturas, las desapariciones y los miles de crímenes planificados durante los años de la Dictadura, pero esta vez habló, además, de la participación de empresarios en las decisiones que aún hoy siguen defendiendo: “Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a 10 mil más”, afirmó el general golpista que le comentaron los capitalistas, de los cuales se negó a dar nombres.

El próximo 12 de Julio, comenzará el primer juicio por violaciones a los Derechos Humanos en la provincia de Jujuy. Por esta causa se llamó a declarar a Carlos Pedro Blaquier, dueño y titular del directorio del Ingenio Ledesma, luego de que se encontraran en sus oficinas datos de las victimas de la masacre conocida como “la noche del apagón”. Si la Justicia así lo determina, tanto Blaquier como el ex administrador del Ingenio, Alberto Lemos, serán los primeros civiles condenados por tener participación directa en los crímenes realizados por la Dictadura Cívico Militar.

Pero los Blaquier no fueron los únicos que se beneficiaron con los negociados y el terror militar. Benito Roggio, dueño y presidente del directorio del grupo que lleva su nombre, tuvo su despegue económico a partir de 1976, no sin antes haber pedido desde la Cámara de la Construcción, el golpe de Estado. Entre ese año y 1982, tuvo a su cargo la construcción del Estadio Mundialista Chateaux Carreras, el edificio de ATC, y de la central térmica de Tucumán. En algunos de estos negocios y los que le siguieron entrada la democracia, Roggio fue socio del grupo Macri.

Tres meses después de la tragedia ferroviaria de Once, el gobierno nacional acaba de quitarle la concesión del servicio de los trenes Sarmiento y Mitre a la empresa TBA y pasará a estar bajo el control de la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria (Ugofe), integrada por Ferrovías y Metrovías. Las acciones de ésta última, pertenecen en un 90 % al grupo Roggio. Al mismo tiempo, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, estudia renovarle las licencias por el servicio de los subtes, el cual controlan desde 1994.

Hay que tener Memoria y decir la Verdad, la parte “cívica” de la Dictadura Cívico Militar no fue cómplice, fue parte. Hay que hacer Justicia. Si se piensa seriamente en un proyecto político – económico emancipador, no se puede seguir teniendo como “aliados estratégicos”, a quienes construyeron la página más negra de la historia de nuestro país.

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