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La designación de Jorge Bergoglio como nuevo Papa puso una vez más la argentinidad al palo. Francisco ya es de todos y viaja en colectivo, dice Clarín todos los días. Es un “Papa peronista” dice algún kirchnerista por ahí, Macri da asueto en las escuelas para que los niños porteños puedan ver la misa de la entronación mundial, y cada vez que se puede se coloca al Estado del Vaticano a la altura del Estado argentino.

Al margen de la sincera alegría y la buena fe de los cristianos del mundo, la noticia ha sido un envión evidente para la derecha vernácula y continental.

Si bien Francisco tendrá sus urgentes ocupaciones para resolver los problemas al interior del Vaticano, su nombramiento también prevé implicancias internacionales. Conocida la historia de la Iglesia, el dato del origen latino del sumo pontífice no parece menor en días en que, en las conciencias de los pueblos de Nuestra América, comienza a ganar lugar la necesidad de cambios. A nadie puede sorprender que la institución romana opere en pos del disciplinamiento del orden establecido, tal como lo ha hecho en los últimos 1600 años.

Habrán pasado unos días desde el nombramiento de Francisco, pero igual se espera que el jolgorio se prolongue en Rosario y Capital Federal, entre los días 9 y 12 de abril. Es que allí se celebrará el 25 aniversario de la retrógrada Fundación Libertad.

Entre las figuras de la derecha hispana, ya han confirmado su asistencia a la fiesta: Mario Vargas Llosa, Jorge Quiroga (vicepresidente boliviano durante la presidencia del dictador General Hugo Banzer), José María Aznar (ex presidente de España), Yoani Sánchez (bloggera-gusana cubana), Esperanza Aguirre (Presidenta del ultraconservador Partido Popular madrileño), Joaquín Lavín (ex ministro de Educación privatista de Chile), Luis Alberto Lacalle (expresidente neoliberal de Uruguay), Álvaro Vargas Llosa (hijo del padre), Corina Machado (Diputada de la derecha venezolana), y Marcel Granier (Presidente de RCTV- Radio Caracas Televisión).

En la cena de fin de año 2012 de la Fundación Libertad, en Rosario, donde se anunciaran las “destacadas” presencias que visitarán nuestro país estuvo presente el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti. El sucesor de Binner (que de ser venezolano hubiera votado a la derecha) y referente del Partido Socialista señaló en aquella oportunidad: “Tenemos la convicción de que la provincia avanza en un diálogo muy profundo entre el sector público y el privado”.

Bonfatti también estuvo presente junto a Daniel Scioli (la mesa de enlace y los dueños de Clarín y La Nación) en la inauguración de la Expoagro. Según la crónica del Diario Clarín, el gobierno de Santa Fe tiene en la feria rural un pabellón que “luce rojo furioso, color característico del gobierno de Antonio Bonfatti, el único socialista en el país”.

Viendo todo ese detalle, las declaraciones y las posiciones de quienes usan la palabra socialista en su sigla partidaria, se impone el agradecimiento y el homenaje de las próximas páginas al bolivariano comandante Hugo Chávez Frías, por rescatar el socialismo de los rótulos y los libros de historia y ponerlo en escena como una necesidad real, concreta. Como una posibilidad terrenal de futuro.

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