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Por Ernesto Mattos*

Los primeros datos oficiales del año muestran que la alta inflación, la caída del consumo interno y la preferencia por la exportación son parte de una política económica pensada por y para los empresarios.

La economía nacional parece no encontrar un camino de recuperación. Según los números que ha publicado el propio INDEC se puede comprobar que las medidas como libertad de precios, libre movilidad de capitales, libre compra de dólares y desregulación del comercio exterior han complicado aún más la situación económico-social en este primer semestre.

Estas ideas adoptadas por el  gobierno fueron debatidas en 2014 en el Foro de Convergencia Empresarial, un espacio del que participaron, entre otros sectores, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, la Mesa de Enlace (SRA, CRA, CONIAGRO y FAA -conducción Buzzi-), la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa y la Unión Industrial Argentina.

De aquel foro surgieron las medidas que hoy son el lineamiento económico de Cambiemos y las consecuencias económico-sociales derivadas las podemos analizar con los indicadores publicados por el Estimador Mensual Industrial (EMI) del INDEC. Entre otros datos, el EMI arroja que en junio la actividad industrial cayó un 6,4%, y en el acumulado del primer semestre la producción manufacturera se contrajo un 3,3%, lo que marca un parate en la producción. Si no se produce nuevos bienes y servicios  entonces la caída del PBI es más que anunciada Además, se registraron fuertes caídas en sectores claves como la industria automotriz (-13,7%) y las industrias metálicas básicas (-12,4%); estos datos se traducen en suspensiones y despidos.

Otro sector que sufre el parate es la industria alimenticia, que tuvo a la producción láctea como principal perjudicada con una caída del 14%, mientras que las moliendas de cereales y oleaginosas crecieron: la exportación de aceite de girasol un 164% y de soja un 29%, con respecto a 2015. Por otra parte, las carnes rojas tuvieron una caída en la producción de un 11,8% en junio,  y del -0,4 en el primer semestre de 2016 producto de una caída del 6,4% en el consumo interno con respecto a los primeros cinco meses de 2015 (según los datos de la Dirección de Análisis Económico del Sector Pecuario del Ministerio de Agroindustria) mientras que la venta externa de carne bovina medida en toneladas mostró un crecimiento en el acumulado de los primero cincos meses de 2016 respecto al 2015. Estas contradicciones evidencian que se prioriza un modelo de exportación con los productos sensibles a la mesa de los argentinos.

Todos estos números indican que la falta de consumo no es sólo por los altos niveles de inflación sino además por un cambio en la orientación de la producción hacia el mercado exterior, priorizando la ganancia empresarial por sobre la necesidad popular.

 

El valor del trabajo

Si tenemos en cuenta que el acumulado de variaciones de precios en los primeros siete meses mostraron que alcanzó el 30% en 2016, y la inflación en enero – julio de 2016 fue de 47% según el Índice de Precios al Consumidor de Buenos Aires (IPCBA), la tendencia marca que el poder adquisitivo de los trabajadores perderá más de un 10% de su capacidad en relación a las actualizaciones de la Asignación Universal por Hijo, los convenios salariales de casi todos los sectores, y las jubilaciones.

No obstante, el gobierno insiste  en que no es necesario reabrir las paritarias ya que la inflación a fin de año estará acorde a los acuerdos firmados en marzo y abril. Para esto se basan en la Proyección REM (Registro de Expectativas Monetarias) que muestra desaceleración en la variación de precios mensuales pero
¿los interanuales?

Para calcular dicho dato es que construimos un acercamiento al nivel de inflación, utilizando las cifras del IPC-CABA e IPC-Provincia. El resultado para el resto del año es una inflación promedio del 47% según el IPC-CABA; para el IPC-Provincia, el promedio de lo que resta del año, va estar en torno al 42%.

Estos datos ponen en cuestionamiento lo proyectado por el gobierno que había asegurado que sería de un 25% en diciembre. El último informe de política monetaria  proyecta a diciembre de 2016 que la inflación va estar en el 37%, ¿será posible llegar a estos niveles de inflación que nos propone el Banco Central? Aún siendo posible, el 37% también está lejos del 25% que habían propuesto a los sindicatos a principio de año.  La libertad de precios, de comercio exterior, de compra de dólares y de libre movilidad de capitales está modificando el poder adquisitivo de los trabajadores.

Lejos del optimismo oficialista, las empresas del sector privado parecen no dar muestras de recuperación. En lo que respecta al sector de la construcción, la encuesta cualitativa que realiza el INDEC para anticipar la tendencia del tercer trimestre es preocupante: el 60% de las empresas no cree que cambiará la situación.

 

Nota completa en edición impresa Mascaró #37, Septiembre – Octubre de 2016.

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