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> Por Rafael Farace

El jueves 2 de agosto se reunió la plana mayor del gobierno nacional en la sede de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Habían sido invitados al acto por el 158 aniversario de la creación de dicha institución financiera, pero la celebración perdió protagonismo con el discurso de la Presidenta anunciando el pago del Boden 2012 y el fin del “corralito”.

Los Boden y el corralito bancario

Comenzaba el mes de diciembre de 2001 cuando el gobierno de la Alianza anunciaba el “corralito” bancario. Un decreto impulsado por el ministro Cavallo ponía límites a entidades financieras y al público en general para realizar movimientos tanto en pesos como en dólares, pero la medida se ganaría el odio de la clase media por limitar las extracciones bancarias en 250 pesos semanales. Estas restricciones se mantendrían hasta diciembre de 2002, por lo que en rigor a lo que asistimos el mes pasado no fue al fin del “corralito”.

Los Boden (Bonos Optativos Del Estado Nacional) 2012 fueron emitidos por el gobierno de Duhalde en el marco del “corralón” que establecía un cronograma para la recuperación de los depósitos bancarios ya pesificados a 1,40 pesos por dólar estadounidense. Con ellos el Estado nacional se hacía cargo de la deuda de los bancos privados con los ahorristas locales, evitando así que las entidades financieras tuviesen que respaldar los depósitos con su capital y el de sus casas matrices asentadas en los países centrales. El 67% de estos bonos fueron a los bancos y el resto para los ahorristas, quienes los vendieron inmediatamente por un valor inferior a distintos grupos financieros para hacerse rápidamente de efectivo. Posteriormente, entre el 2005 el gobierno de Néstor Kirchner, emitió deuda en Boden 2012 por 2.986 millones de dólares que serán vendidos a un valor 16% menor al nominal.

Este programa de salvataje a los bancos le costó al Estado argentino unos 19.600 millones de dólares, pagados puntualmente en 8 cuotas de 2.300 millones de dólares. Cada una de ellas representa un monto similar a los gastos que la Provincia de Buenos Aires asignó en el presupuesto 2012 para los ministerios de Salud y de Desarrollo Social.

Desde los años del “corralón” y el fin de la convertibilidad los capitales financieros no sólo alcanzaron estabilidad en nuestro país sino que incrementaron significativamente sus ganancias, pasando de 1.965 millones de pesos en 2003 a 43.670 en 2011. Como dijo la presidenta en la Bolsa de Comercio “bancos y empresas nunca ganaron tanta plata como con este gobierno”. Sin embargo, a pesar del esfuerzo del Estado para garantizar las abultadas ganancias del sector financiero, la deuda generada por la crisis bancaria de 2001 sigue sin saldarse, puesto que aún queda la última cuota del Boden 2013 que fue otorgado en el segundo canje a los ahorristas que no aceptaron los términos propuestos por el gobierno en un primer momento. En abril del año próximo tendremos que sumar otros 1.942 millones de dólares a la lista favores recibidos por banqueros y financistas que intentan escapar a la crisis en los países centrales. Ellos tienen más razones que nosotros para agradecer la política de desendeudamiento del gobierno nacional.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #5, septiembre 2012.

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