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El gobierno y la oposición discuten para la tribuna pero ofrecen como respuesta a la deuda externa pagar o pagar. ¿Por qué no existe otra alternativa? Análisis y perspectivas de una historia que nunca deja de repetirse.

Más allá de lo que se diga o escriba, hasta el día en que éste número de Mascaró pisó la calle, Argentina no se declaró oficialmente en default. Esto significaría,en términos técnicos, suspender los pagos de la deuda externa. Nada más lejos de la situación Argentina actual: como si no bastara la autodenominación de “pagadores seriales” y las declaraciones constantes del oficialismo, el desembolsamiento que continúa realizando el Estado argentino a los fondos internacionales lo demuestra.

En el planteo del “modelo” kirchnerista nunca existió la posibilidad de pensar una solución a la deuda externa que no sea pagar. Apenas asumió Néstor, en el año 2003, y mientras preparaba una compensación y salvataje para los bancos, ofreció la quita -ofrecer a bonistas un valor menor del bono adquirido durante épocas de default- del 75% sobre una fracción de la deuda externa, buscando negociar un pago acorde al crecimiento de esa época.

Estabilizada la economía, y en fuerte ascenso, el kirchnerismo planteó dos plazos de reestructuración y pago de deuda: el primero en el año 2005, donde aceptaron el 76% de los bonistas, y el segundo en el 2010 donde ingresaron cerca del 93% de los mismos.

De buitres y deudas

El dato a tener en cuenta, y que resulta fundamental para comprender el conflicto casinos in Alabama con los fondos buitres y la situación actual, corresponde a la pérdida de la soberanía nacional. El Gobierno, continuando la lógica instaurada durante la época del megacanje menemista en el 94, aceptó someterse a la jurisdicción internacional, declarando que los bonos fueron emitidos como acto privado, por lo que podían ser juzgados en cualquier parte del mundo.

La pregunta que cabe es, si Argentina viene pagando la deuda y renegoció plazos y tasas para el pago de los bonos: ¿Qué son los fondos buitres y en qué cambia lo que sentencie o no el juez Griesa?

Partamos de una base simple: todos los fondos financieros de especulación, de una manera u otra, son buitres, la única diferencia es cuánto y de qué manera reciben los pagos. Los hoy llamados buitres, no son más que el 7% de los fondos que no aceptaron el canje de deuda propuesto por el Estado Argentino. Los que sí entraron al canje de deuda no son muy diferentes, en la actualidad se encuentran percibiendo pagos que superan el 300% del capital invertido en su momento.

Mientras continuamos pagando la deuda reestructurada, los fondos que no ingresaron al canje de deuda consiguieron sentencia favorable por el pago de 1.500 millones de dólares en el fallo Griesa. Según estimaciones, el fallo habilitaría demandas entre 15.000 y 22.000 millones de dólares que “obligarían” al país a entrar en default.

Aquí aparece la famosa y tan nombrada Cláusula RUFO. Ésta da plazo hasta diciembre de 2014 para delimitar las condiciones de pago. Si antes de la fecha límite, existe una mejor oferta para el canje de deuda, los bonistas que ya han ingresado en el mismo, tienen derecho a las mismas condiciones de oferta. Esto significaría que, en caso de que Argentina deba pagar a los fondos buitres que se encuentran en juicio, los bonistas que hoy en día reciben el canje de deuda arreglado en 2005 o 2010 pueden exigir las nuevas condiciones abiertas para el 7% de los buitres.

En este contexto, a fines de agosto, Cristina Fernández presentó el proyecto de “Ley de pago soberano local” que representa una reestructuración de la deuda, reabriendo el canje para que puedan ingresar el 100% de los bonistas y transfiriendo el agente fiduciario desde el Banco de Nueva York Mellon al Banco Nación, en un intento de evitar futuras trabas en el pago de los bonos. A esto se le agrega la búsqueda incansable de “vencer” el fallo de Griesa, para poder pagar a los acreedores que entraron en canje y evitar caer en un default que impida, en definitiva,pagar a todos.

Redondo, redondo, barril sin fondo

El argumento oficial, que se adjudica el desendeudamiento total del país, no innova a cómo históricamente ha actuado Argentina: asegurarse la posibilidad de re-endeudarse para pagar deudas.

El kirchnerismo apuesta a generar en los próximos años una gran cantidad de inyecciones monetarias, ya sea por inversiones o préstamos internacionales, sacando chapa del pago constante y al día -con el plus de la ganancia inflada- de la deuda. En este sentido busca la vuelta al mercado internacional, o para ser más precisos, la inserción aún mayor en el mismo, un ejemplo de ello se ve en buscar ser considerada a nivel internacional “País Emergente”, es decir recibir inversiones de las grandes multinacionales y adecuar aún más la producción a las normas internacionales del Capital.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #25 de Septiembre 2014.

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