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A pesar de las cuantiosas ganancias de los bancos, el gobierno debió recurrir a los fondos de la ANSES para dar respuesta al déficit habitacional porque aquellos no orientan sus recursos a los créditos hipotecarios. De esta manera sigue sin cuestionarse los beneficios que goza el sector financiero.

> Por Julio C. Gambina*

Existe una gran expectativa por los créditos para vivienda que ofreció el gobierno nacional a comienzos de junio con fondos de la ANSES.

Se ofreció un Plan de Créditos hipotecarios por 20.000 millones de pesos para personas de 18 a 65 años. El ANSES, que recoge los aportes para el régimen previsional excluye a los jubilados que también sufren el déficit habitacional. Se espera resolver unas 100.000 operaciones de préstamo.

Esos préstamos contribuirán a la activación de la economía, que viene en retroceso en este año. De este modo se pone en movimiento la construcción, sector altamente concentrado y manejado por empresas monopólicas proveedoras de materiales y servicios necesarios en la edificación de viviendas.

El déficit habitacional explica los millones de consultas para escasos turnos que irán a sorteo por el Banco Hipotecario. Los créditos serán de 200.000 a 350.000 pesos con tasas de interés del 2 al 15%. Ante una inflación del 25% anual está claro que el régimen previsional subsidia, en desmedro de una posible mejora del ingreso de los jubilados y pensionados. Recordemos que 3 de cada 4 jubilados nacionales (6 millones) cobran la mínima.

Está claro que los recursos previsionales, que son de los trabajadores, en actividad y jubilados, son administrados por el Estado con diversos fines, ya que la ANSES administra variados planes sociales. Además de las jubilaciones, gestiona la Asignación Universal por Hijo, los Planes Argentina Trabaja y el reparto de computadoras a escolares. También sirvió para otorgar préstamos a empresas, donde el caso General Motors fue emblemático. Ahora, se utilizarán fondos de la seguridad social para atender las necesidades de financiamiento para la vivienda.

Resulta necesario resolver el “techo propio”, una reivindicación de la familia en la Argentina, especialmente de los sectores populares, que incorporan esa reivindicación como un dato de satisfacción y reaseguro de la calidad de vida. Una discusión que plantea el movimiento de jubilados es que los fondos previsionales deben destinarse a resolver la histórica demanda del 82% móvil y que otras diversas necesidades populares se resuelvan con fondos públicos especialmente orientados a resolver esas cuestiones pendientes, entre otras, la de la vivienda popular y única por familia.

Algunos datos sobre la banca en Argentina

La realidad del sistema financiero está muy alejada de orientar sus recursos con destino a la vivienda.

Sólo el 8,65% de los préstamos bancarios de la Argentina, según información del Banco Central a comienzos de julio del 2012, son préstamos hipotecarios, unos 31.175 millones de pesos, otorgados a beneficiarios con alta capacidad de pago, diferente de la nueva línea en consideración.

Para comparar contra otros préstamos, digamos que los créditos por tarjetas de crédito son del 13,24%; y los personales ascienden al 18,16%. Los adelantos en cuenta y los descuentos de documentos superan el 37%.

*Doctor en Ciencias Sociales, UBA. Profe-sor de Economía Política, U. N. de Rosario. Integrante del Comité Directivo de Clacso

Nota completa en la edición impresa. MASCARÓ #4

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