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Paula Pareto, subcampeona mundial y medallista olímpica de Judo

Empecé a practicar judo a los 9 años. De chica también hice gimnasia deportiva, tenis y natación. Empezó a hacerlo mi hermano, ahí conocí el deporte y me gustó porque lo vi diferente al resto.

Ser mujer y hacer judo está bueno . La verdad que desde chica me crié en el deporte con mas chicos que chicas y tuve la suerte de que sean muy respetuosos y caballeros con las pocas chicas que éramos. Entrenamos en el mismo espacio y la verdad no hay diferencia en cuanto a géneros. Sólo hay diferencia en cuanto a pesos que es como nos movemos en el Judo. Después, fuera de eso, hacemos un lindo equipo entre todos.

Karina Canals, Sabon de Tae-Kwon-Do

El Tae Kwon Do le da exactamente el mismo espacio a un varón que a una mujer. Históricamente las artes marciales, las artes de la guerra, fueron masculinas. El Tae Kwon Do nace del Taekkyon que es el arte de la guerra coreano. En mi caso que soy una mujer casada, tengo dos hijos adolescentes y otro trabajo (porque ésto para mí no es un trabajo), coordinar todas mis actividades como mujer para poder practicar me implica levantarme a las cuatro de la mañana. De mi generación ya quedan pocas, van quedando menos. Tanta exigencia diaria hace que tengas que estar muy enamorada de esto para estar corriendo con el trabajo, con los chicos y demás y después venir a entrenar.

De todos modos creo que la mujer está bien insertada en el arte marcial y creo que está buscando una forma de defenderse, de hacerse un poco más fuerte frente a un montón de situaciones que nos tocan vivir. Una antes reaccionaba con pasividad, te morías de la vergüenza porque creías que vos lo habías generado. Hoy es probable que un hombre se coma un cachetazo o una mala palabra. El arte marcial te da seguridad.

Viviana Ríos Alvarado, practicante de Kung Fu

Para mí no fue fácil. De chiquita sabía que quería hacer un arte marcial y mi papá me mandó a natación, a pintura, a dibujo, a cosas pensadas para la “damita”. Pero yo lo veía y estaba convencida de que me gustaba. Hace cinco años que practico y como mujer feminista veo que hay muchas cosas que están naturalizadas. Proporcionalmente, las mujeres siempre somos muchas menos. Las competencias suelen ser unificadas porque participan muy pocas mujeres como para hacer una categoría.

Hay ciertas cosas de las que el arte marcial no puede desprenderse porque son propias de una sociedad. Existe por ejemplo la idea de que si un hombre entrena con una mujer, es el hombre quien está elevando el nivel de la mujer y no al revés.

Pero personalmente no me siento explotada cuando entreno, por eso lo sigo haciendo. De hecho hay un empoderamiento que pasa tanto en el hombre como en la mujer (porque el hombre que se siente débil también se empodera). En la mujer hay una apropiación del cuerpo mediante el entrenamiento que te hace sentir autorizada para defenderlo, te permite plantarte desde una posición de poder que te hace ver y sentir menos “sumisa”. Creo que además del gusto estético, hay un interés de la mujer por este poder en cuanto al propio cuerpo, de ahí el interés por la disciplina marcial. Como feminista estoy a favor de la autodefensa y de la técnica correcta para la autodefensa.

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