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Una de las pegadas zurdas más recordadas de las últimas décadas se para en la izquierda del fútbol y habla de las inferiores, los medios y las barras. Rubén Capria, el Mago, se ilusiona con que el deporte vuelva a ser una escuela formativa.

> Por Agustín Santarelli

El Mago. Hasta hace un par de años, cuando se puso de moda esa publicidad de Gatorade en la que Alejandro Apo hacía la voz en off, si uno decía Mago, decía Capria.

Después de esa propaganda se le empezó a decir Mago a cualquiera de vinchita que se metiera en cualquier picado, sin tomar demasiado en serio el apodo.

Rubén Oscar Capria se retiró del fútbol profesional en 2007 tras jugar una temporada en Peñarol de Montevideo. Hoy el ex Estudiantes, Racing, Chacarita, Lanús, Unión y Newell´s, entre otros, forma parte del programa televisivo Hablemos de Fútbol, en ESPN, pero en los ratos libres sigue jugando a la pelota con amigos, como la nochecita en que realizamos esta entrevista.

 

¿Con qué te encontraste en el mundo de lo mediático?

Como en todos lados, hay de todo. Hay gente valiosa, gente que no sirve para nada y gente que hace negocios. Son los mismos parámetros que en el resto de la vida. Y uno dice esto sí, esto no. Esto me encanta, qué suerte que tuve a este entrenador que hizo algo que yo jamás haría en mi vida, para aprender lo que no se debe hacer. De esa gente que hace mal las cosas también se aprende, porque uno dice: “qué suerte que me crucé con este tipo en esta etapa de mi vida, porque me va a enseñar a nunca hacer nada parecido, y si alguna vez lo hago, por favor aví-senme que me voy”.

Lo que uno no comparte también sirve para ir conformando una idea.

 

Hoy se habla del negocio del fútbol, pero casi nunca se habla del papel del periodismo en ese negocio.

Yo creo que de a poquito sí se va hablando. Y al final, a la larga, la mierda salta. A mí me parece que el fútbol es una expresión social que no escapa a la realidad en la que vivimos. En esa realidad cotidiana, el fútbol es una expresión altísima porque ahí está todo más expuesto.

Pero más allá de lo malo, para mí el fútbol es una escuela subestimada. En el fútbol como en otros deportes, hay pautas y valores que te forman. Por eso no podemos regalarle el fútbol a los malos.

El tema es que lo comercial con lo deportivo casi nunca van de la mano. Te pongo un ejemplo del deporte bien comercial, pero que incluso ahí también perjudica: el Real Madrid en un momento compró a Beckham y dejó ir a Figo. Beckham vendía el triple de camisetas que Figo, pero futbolísticamente no lo podés cambiar nunca.

El negocio te lleva a tomar decisiones erróneas. Uno se puede equivocar y cometer errores, pero si lo que te decide a tomar una decisión es priorizar un negocio, seguro la pifias.

 

“¡Mandame un saludo!”, interrumpe José Luis Calderón. “Saludos para Calderón”, le dice Capria al grabador y aprovecha para saludar con la mano a los demás que van llegando al predio de las afueras de La Plata. Los demás son también ex jugadores de primera, muchos de ellos han sido compañeros del Mago en las inferiores y en la primera de Estudiantes, y otros tantos rivales, es decir con pasado en Gimnasia. En un rato jugarán todos mezclados.

 

¿Recién decías que a vos en las inferiores te formaron como persona, qué ves en las categorías formativas de hoy?

Veo que todo el mundo cree que tiene a Messi en la mesa de luz. Es una locura. El pibe gambeteó a dos y todo el mundo dice: “ya está, me salvé”.

Los padres desaforados en el alambrado y los pibes con unas ganas de irse a jugar a la play, miran al técnico que les grita, miran a los padres que les gritan. Eso es nefasto.

Y eso que pasa en una canchita de un club o en la casa, después se paga muchos años más tarde. Entonces hoy ya estamos pagando la consecuencia de años de mensajes instalados en Argentina que nos vendieron que lo único que importa es ganar y que hay que ganar como sea, que el segundo es el primer perdedor, que si querés espectáculo andá al teatro y todas esas idioteces que se instalaron y que se han hecho carne en la gente. Entonces eso genera mucha intolerancia. Si perdés te cagan a trompadas, si ganás podés salir en pelotas a la calle porque está todo bien. Y no es ni una ni la otra.

El fútbol es parte de todo lo que nos pasa, porque ese exitismo que nos rodea se traduce a otros ámbitos. Y no es así loco, perder o ganar está dentro de las reglas.

 

¿Tenés hijos?

Sí, tres varones.

 

¿Juegan al fútbol?

No. Uno juega al rugby, uno juega al fútbol cuando quiere, y el chiquito todavía ni sabe qué va a ser porque es muy chico. O sea, yo no les rompo los huevos, los dejo que hagan lo que quieran porque yo hice lo que quise de chico, nadie me obligó, y por eso pude divertirme jugando al fútbol.

 

¿Y si mañana quieren jugar y vas a verlos a la escuelita de fútbol y te cruzás con padres o un técnico que le impone eso de ganar como sea?

Bueno eso ya lo veo porque tengo amigos y familiares que llevan a sus hijos y la verdad es que es una escena grotesca que me vuelve loco. A un amigo mío lo escuché gritándole al hijo y después lo llamé por teléfono y le dije “loco, cómo vas a hacer esa pavada”. Cómo vas a hacer eso con tu hijo, el pibe no quiere ni ver la pelota, porque cada vez que se la tocan viene envuelta en fuego. Es un quilombo ir a jugar para el pibe, no es una cosa que pueda disfrutar. Dejalo en paz.

¿A vos por qué te gustaba jugar al fútbol? Te gustaba porque no importaba si la errabas o la metías. Y si perdías te calentabas, porque no hace falta que te inculquen que tenés que ganar o ganar, porque está implícito en el ser humano buscar el triunfo, pero está tan sobredimensionado eso que te termina rompiendo la cabeza. Esos mensajes son muy dañinos hacia el deporte en general. Lo peor es que vos decís esto y te dicen que sos un ingenuo idealista. Bueno yo prefiero pecar de ser ingenuo e idealista antes que subirme a ese tren.

Y eso se traduce al fútbol de inferiores y al profesionalismo…

El fútbol argentino está todo muy viciado de pragmatismo, todos hacen la cómoda, con un mensaje de poco vuelo que hace que el fútbol sea mediocre. A veces yo me pregunto ¿a qué mierda va a la cancha la gente?

 

¿No existe hoy una ventaja en contra de ese mensaje, como la de ser contemporáneo del Barcelona, un faro desde donde agarrarse?

Si, por suerte existe el Barcelona y Newell´s. Acá se le da manija al equipo que sale de quinto para arriba colgándose del travesaño, y si el que sale campeón, como Newell´s, lo hace jugando bien, entonces te dicen: “bueno, obvio pero tenía la obligación de salir campeón”. Y la verdad es que Newell´s da gusto cuando juega, vale la pena pagar una entrada para verlo, y después del partido sale el entrenador y vos coincidís con lo que dice, y si pierde elogia al rival, entonces vos ves que hay una coherencia en todo el mensaje.

 

El año que viene se juega el mundial de Brasil, ¿qué expectativas tenés con la Selección Argentina?

Esto es fútbol, nadie en el 86 daba dos mangos por Argentina y salió campeón del mundo. Pero bueno, si tenés un fenómeno, te prendés de la esperanza de que esté encendido. Creo que en el fútbol actual necesitas una estructura que rodee a ese fenómeno para que pueda desenvolverse mucho mejor. Y Argentina no ha conseguido como equipo alcanzar esa fortaleza para que Messi y compañía puedan brillar.

España y Alemania, son superiores colectivamente, y Brasil está ahí, junto con Argentina peleando entre los mejores cuatro del mundo.

 

¿Y como público, cómo debemos prepararnos?

Bueno, va  a pasar lo de siempre. Ya se vio en las últimas fechas de eliminatoria, la gente se pone la bandera en la cabeza y no mira el juego. Se exacerba un nacionalismo barato. Aflojá un poquito con la patria que estamos jugando a la pelota.

Son equipos que representan a los países, está perfecto. Incluso no me molesta que se cante el himno, pero el tema es cuando empezás con el patrioterismo barato de no ver nada y no lo querés a Neymar porque es brasilero, o porque puede competir con Messi. Dis-frutá, dejá de vivir retrocediendo. O los que hinchan en contra de España porque juega bien.

 

¿Qué te genera la situación a la que se ha llegado con los barras bravas?

Parece una obviedad, pero cuando hablamos de hinchas metemos a todos en la misma bolsa y ahí nos estamos equivocando. Porque la mayoría de los hinchas merece respeto y merece seguir yendo a la cancha. Por eso creo que debe haber premios y castigos, porque no todo es la misma cosa. Tanto con los hinchas como con los dirigentes debe ser así.

 

¿Se puede terminar con la denominada violencia en el fútbol?

Es que es un tema de Estado. Es naif creer que un dirigente puede cortar la violencia en el fútbol, cuando todos los tipos que están en las barras tienen lazos políticos, sindicales. Hay un tipo holandés que se llama Otto Adams, que hizo un estudio sobre las barras y explica eso que se repite mucho por acá de que en Inglaterra a los hooligans los limpiaron en un mes. Bueno él dice, los hooligans no tenían conexiones con el poder político. Esa es la diferencia. Acá se requiere una decisión política firme y que se respalde de manera multisectorial, donde todos hagamos una autocrítica. Porque si los jugadores o la misma hinchada no los aplaudiera cuando ellos llegan, y ni hablar de los dirigentes que le entregan entradas, etc.

No es joda el tema. Es un tema del Estado que tiene que tomar una decisión firme porque nos están dañando este deporte que es maravilloso.

Debemos comprometernos todos, porque sino se lo regalamos a los malos. Mirá lo lindo que es el fútbol que aunque estemos un poco viejos acá venimos a patear todas las semanas.

 

Ahí se va Rubén Capria, el Mago, se acomoda los cordones sin apretarlos demasiado y mete un trote con el pecho alto, para meterse en la canchita donde lo esperan esos otros chicos grandes, que lo único que quieren es jugar a la pelota un rato más, antes de que los llamen a cenar.

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