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Rolando Schiavi volvió a Lincoln, su ciudad natal, para ponerse la camiseta de Rivadavia y tirar las últimas patadas de su carrera en la lucha de su equipo por permanecer en el Torneo Argentino A. Parado en zaga del fútbol del interior, el Flaco aporta una mirada aguda sobre la realidad de un juego cada vez más desparejo para los clubes de los pueblos.

En el mundo de los equipos indirectamente afiliados a la AFA (a través del Consejo Federal), conviven clubes de barrio, pequeñas y grandes instituciones, empresas que financian a las mismas (del modo que sea), y todo tipo de trasfondo que pueden existir en un plantel de fútbol.

Esa convivencia conjuga provincias, ligas regionales, torneos locales, argentinos, y un sinfín de contingencias. Algunos clubes funcionan como semilleros, de otros surgen jugadores que llegan a la otra punta del planeta, y también son anfitriones de la vuelta de algunos emblemas -o no tanto- del deporte más popular de la Argentina.

Es inevitable hablar de un destino obligatorio a cierta edad, con nulas posibilidades de ocupar otro lugar para esquivar el retiro. Sin embargo, existen historias de jugadores que pegaron la vuelta para “dar una mano”, o que se retiraron y eligieron seguir en contacto con la redonda en algún club.

Atrás quedaron los viajes, interminables partidos, finales de copa, sufrimiento en desmesura y, por supuesto, incontables vivencias con todos los equipos por los que pasó. Además de Europa, Brasil y recientemente China, habrá horas para escuchar lo que tenga Rolando el “Flaco” Schiavi para contar sobre su extenso itinerario.

Pero ahora, tras su retiro, tiene algo nuevo para decir: “volví para darle una mano a Fabio”. El mayor de los cinco hermanos Schiavi (cuatro hombres y una mujer) dirige actualmente a Rivadavia, club que disputa el Torneo Argentino A (tercera categoría del fútbol argentino, donde participan 24 equipos de más de 10 provincias) y en esta temporada se encuentra complicado con el descenso. El “Rojo” de Lincoln es la cuna futbolera del “Rolo”, donde tras debutar en primera, a los 19 años lo contactaron con el histórico Jorge Griffa para ir a jugar a Newell’s.

Lo que siguió fue un notable recorrido. Primera experiencia en Rosario, tras quedar libre en Newell’s, firmó contrato con Argentino de Rosario para luego llegar al Argentinos Juniors que dirigía Omar Pastoriza. A los 28 años y tras haber ascendido a Primera con el equipo de La Paternal, le tocó la oportunidad de jugar en Boca Juniors. El central viviría allí sus mayores experiencias futbolísticas.

El círculo con el equipo de La Ribera se cerró en 2012 con su retiro del fútbol en Argentina. Pero al año siguiente jugó un tiempo en el Shanghái Shenhua de China, dirigido por el ex entrenador de la Selección Argentina, Sergio Batista.

Schiavi fue campeón con Boca en tres torneos Apertura, una Libertadores, dos Sudamericanas y la Recopa 2005, una Copa Argentina y la inolvidable Intercontinental ante el Milan en 2003. Cedido a Estudiantes especialmente para jugar la última parte de la competencia, el Flaco anotó otra Libertadores en su historial, en este caso la última obtenida por un equipo Argentino, la edición 2009.

¿Cómo es el cambio de vida al volver al pueblo donde naciste tras jugar en China? 

Es un cambio grande, mi idea era retirarme, ya dejar el fútbol. Fue más por convencimiento familiar que por otra cosa. Tal vez me cuesta un poco el tema de los partidos porque estoy entrenando solo, me falta un poco de ritmo futbolístico, pero trato de hacer lo posible para ayudar al equipo y ayudar a mi hermano. 

¿Vas a seguir en Rivadavia en la instancia de la reválida (del Argentino A)? 

No sé si voy a seguir jugando en la reválida o no, estoy viendo cómo hago ya que se me complica los fines de semana, ahora que mis hijos empezaron el colegio y quieren estar esos días conmigo. Trataré de ir a los partidos que pueda y si no seguiré apoyando, como siempre. 

El domingo 2 de febrero volvió a vestir la camiseta de Rivadavia en un amistoso en su estadio, “El Coliseo”. La inscripción en la remera rojiblanca rezaba “Gracias Flaco”, mismo mensaje que se utilizó en las redes sociales para su reconocimiento.

Un mes después se dio el gusto de anotar un gol de penal ante Estudiantes de San Luis y ganarle 3 a 1, por la Zona Sur del Argentino A. Todavía no sabe cuánto tiempo seguirá, pero volvió para apoyar a un equipo obligado a cosechar puntos en la Zona Reválida, en la que se pelea por la permanencia. Aún en esa circunstancia, el Flaco sabe que el aprecio de los hinchas prevalece.  

Jugaste en Europa, en Brasil, te fuiste a China, pero por la razón que fuera siempre volviste a la Argentina. ¿Es incomparable el fútbol de acá y las hinchadas?  

Lo que pasa es que uno está acostumbrado a jugar el fútbol de acá, lo que rodea al fútbol argentino es distinto a todo lo demás, y uno necesita estar rodeado de afecto y del cariño de la gente. Así que la idea era volver acá siempre, estar en los equipos en los que me trataron y me tratan bien, por eso elegí volver al fútbol argentino. 

¿Qué diferencias hay en la gente de Rivadavia ahora con la de hace 20 años?  

Cambió muchísimo. Tal vez antes lo veía de una manera, ahora lo veo de otra. Con el correr de los años uno se va dando cuenta de los clubes en los que estuvo y todo eso. Obviamente que (Rivadavia) es un club de interior, de pueblo, donde está siempre la misma gente, que va a la cancha, siguen estando todos mis amigos que también van. Lo que encontré igual es que los vestuarios siguen siendo de la época en la que yo estaba, y la idea es tratar de que el jugador nuevo que venga se sienta cómodo así que trataremos de que se arreglen y después que el club se trate de salvar del descenso. 

Nota completa en edición impresa. Mascaró #20 de Abril 2014.

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