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El mes pasado falleció en Cuba Teófilo Stevenson, el boxeador amateur más importante de la historia. Aquí la historia de un revolucionario del deporte.
> Por Nacho Catullo

“Teófilo Stevenson merece el reconocimiento del pueblo cubano por su éxito deportivo derivado de su disciplina, de su consagración al deporte, de su valor, de su moral (…). Creemos que él dejó un ejemplo todavía más valioso que eso y es el instante en que le hablaron de la posibilidad de ganarse un millón de dólares. Ese joven, hijo de humilde familia dijo que él no cambiaba su pueblo por todos los dólares del mundo”. Los halagos son nada menos que de Fidel Castro, actor intelectual y material de la Revolución Cubana.

“Me entristeció profundamente la noticia de la muerte de uno de los grandes campeones del boxeo, Teófilo Stevenson. Aunque nunca peleó profesionalmente, haber ganado tres medallas de oro en tres Juegos Olímpicos diferentes, garantiza que él habría sido un enemigo formidable para cualquier otro campeón de peso pesado reinante. Siempre recordaré el encuentro con el gran Teófilo en su Cuba natal. Él fue uno de los grandes de este mundo, y a la vez fue un hombre cálido y abrazable”. ¿Otro compatriota? No. Muhammad Ali, para muchos el mejor boxeador profesional de la historia, emitió un comunicado cuando se enteró el 11 de junio pasado del fallecimiento de Stevenson a sus 60 años por un ataque al corazón.

Un hombre debe descansar en paz si eso dicen sobre él. Tiene que hacerlo. “Yo le tengo miedo a los golpes. Hay que tenerle miedo a los golpes, y por eso he entrenado siempre más y más, para que no me den”, repetía Teófilo tras enumerar victorias aunque casi haya dejado de boxear siendo todavía muy joven porque de las primeras diez peleas perdió seis. Para este número, a pocos días de otro Juego Olímpico (el 27 de este mes comienza Londres 2012), Mascaró se reunió con Sarbelio Fuentes, entrenador cubano del equipo olímpico argentino de boxeo para amenizar el golpe y entender de qué se trató la vida de este luchador, decían, “tan modesto que parecía resistirse a la aceptación de su grandeza”.

“Lo había visto en enero”, contó Sarbelio en las instalaciones del Cenard, donde prepara a Alberto Melián y Yamil Peralta para los juegos británicos que acogerán por primera vez al boxeo femenino. “Es una pérdida increíble y un impacto muy fuerte para todos los cubanos y en especial para los que amamos el boxeo y trabajamos con él”, se lamentó.

“Teófilo Stevenson, conocido como el Gigante del Central Delicias, donde nació el 29 de marzo de 1952, ganó todos los títulos de la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) en 20 años de carrera.

Al retirarse en 1988 tenía palmarés de 301 victorias y apenas 20 reveses, entre ellos dos ante el ex-soviético Igor Visotski, y casi enfrenta una vez al legendario Muhammad Ali (Cassius Clay)”, publicó Prensa Latina el día de su muerte y Fuentes relató la historia de “la pelea de siglo”, que no fue: “Habíamos hecho un plan estratégico para el combate. Los profesionales querían que se realice bajo las reglas del profesionalismo y los amateurs a la inversa. Le ofrecieron millones de dólares, lo que ganan ahora, pero se dieron cuenta de que trataban con un elemento distinto. La pelea nunca se hizo y yo me alegro de ello. Porque así los dos siguieron siendo los más grandes campeones. Alí como profesional y Stevenson como amateur. Y es lo que fueron, los dos más grandes campeones del deporte. Y fueron grandes amigos después”.

“No necesito el dinero. Prefiero el cariño de ocho millones de cubanos”, fue la frase de Stevenson tras rechazar los millones de billetes norteamericanos. Esas palabras se marcaron a fuego en los revolucionarios y quedaron en la historia.

Leer nota completa en edición impresa. MASCARÓ #3

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