COMPARTIR

> Por Nacho Catullo
“Hinchada, hinchada, hinchada hay una sola” dice el cantito de casi todas las hinchadas argentinas. Pero no todos los públicos, espectadores o alentadores, son iguales.
“¿Qué sería del fútbol sin el hincha? El hincha es todo en la vida…”, decía Enrique Santos Discépolo en el film El Hincha dirigido por Manuel Romero de 1951.

Pero mientras en Argentina algunos violentos y delincuentes dominan las tribunas montando un negocio de magnitudes mafiosas, vinculándose con la política en varios de los casos más comunes; y en donde otros piden la destitución de los dirigentes que ellos mismos eligen cuando los resultados no son los esperados, en otros lugares del mundo hay ejemplos concretos de que un grupo de simpatizantes de un club pueden aliarse por algo más que los colores de la camiseta. Y su unión y nivel de compromiso se utilizan para causas que parecen más importantes a que un equipo gane el domingo.

En España -perdón- en el País Vasco, el Athletic de Bilbao recibió el jueves 20 de septiembre con una tribuna repleta de banderas palestinas al Hapoel Kiryat Simona de Israel por la primera fecha de la Europa League de la UEFA.

Convocada por Euskal Herria Palestina Sarea y la fracción de la hinchada vasca denominada Herri Norte Taldea, “militantes internacionalistas” realizaron un trabajo de difusión y de denuncia antes y durante el desarrollo del partido, enmarcado en las demandas de la campaña de “Boikot, Desinversiones y Sanciones” que a nivel mundial llevan a cabo diferentes organismos sociales, políticos, culturales y deportivos, “como forma de presión al Estado de Israel ante la ocupación, bloqueo y violación de derechos humanos que sufre el pueblo Palestino”. Durante el encuentro, y por intermedio de la televisión pudo verse desplegada en uno de los fondos del estadio una bandera con el lema “Free Palestine”.

La crónica dice que se repartieron hojas con información y pegatinas en las inmediaciones del Estadio de San Mamés. El texto con que se justificaba la manifestación llevaba como título Israel no juega limpio y daba cuenta de que “hasta los años 70s, Israel perteneció a la Unión Asiática de Fútbol, tal como le corresponde. Tras severas disputas con los países vecinos, Israel fue expulsado de esta asociación”.
El boicot a Israel es una campaña internacional organizada, impulsada por organizaciones de solidaridad con Palestina y apoyada también tanto por grupos israelíes no sionistas como por palestinos.

Cuando las autoridades del Athletic, a sugerencia de la UEFA, intentaron convencer a sus hinchas de no mezclar el fútbol con la política, “les contestamos que somos muy libres de llevar las banderas que queramos”, dijeron los fanáticos del equipo que dirige Marcelo Bielsa. Y al mismo tiempo destacaron que Israel viene dificultando reiteradamente la práctica del fútbol a otro país miembro de la FIFA, como es La Federación Palestina de Fútbol, a quien se le impidió participar en la clasificación para los mundiales de Alemania en 2006 y el de Sudáfrica en 2010.
La declaración culmina pidiendo que “al igual que la FIFA excluyó a Sudáfrica de la organización y se prohibió a este país participar en competiciones de todo tipo de deportes hasta que no cesara el apartheid, es hora de que la opinión pública internacional exija la expulsión de Israel, no sólo de la FIFA, sino sobre todo de la UEFA, hasta que no cese la ocupación de Palestina. No podemos privilegiar a Israel aceptándole en competiciones europeas mientras no cesen sus políticas de sangre y violencia”. Athletic Bilbao y Hapoel empataron 1 a 1.

El fútbol y la crisis

El 29 de marzo de 2012, jugadores e hinchas del Rayo Vallecano español marcharon juntos durante la primera huelga general realizada al gobierno de Mariano Rajoy. El equipo del barrio obrero de Madrid que durante la dictadura franquista era conocido como “la pequeña Rusia”, por la gran actividad sindical de los trabajadores y la enorme resistencia social frente al régimen, fue el único equipo profesional de Primera División en apoyar la huelga general.

No fue la primera vez, sino la segunda, aunque en septiembre de 2010, cuando los jugadores del conjunto de la banda roja se plegaron a la huelga, el equipo estaba en la B y el presidente era Rodríguez Zapatero. Por entonces, la secuencia fue diferente. Aquel 29 de septiembre de 2010, los jugadores estaban citados para una doble sesión de entrenamiento, a las 10.30 de la mañana y por la tarde, como un día cualquiera, pero un grupo de seguidores del club, concretamente de la peña “Los Bukaneros”, actuaron como piquete informativo y pidieron al técnico que no se entrenaran. Después de deliberar durante más de una hora en el vestuario, los jugadores saltaron al campo para dirigirse a sus hinchas y comunicarles que no se iban a entrenar por “solidaridad con su afición”.

La hinchada del Rayo Vallecano también ha hecho públicos reclamos en contra del “negocio televisivo” del fútbol. En una oportunidad, cuando a su equipo le tocó disputar el juego del lunes que cerraba la fecha de la liga Española, sus hinchas vaciaron las tribunas en señal de protesta, “ya que los días lunes son días laborales y el martes también, por lo que muchos de estos hinchas ni siquiera podrían hacer uso del abono que pagaron”, explicaron mediante un oportuno comunicado.

Barras internacionalistas

Hay en Europa otros clubes con hinchadas particulares y distintas. Por ejemplo los comunistas del Livorno de Italia o del FC. St Pauli alemán. O los también zurdos del AEK Atenas de Grecia y el Olympique de Marsella francés. Algunos con más alegrías deportivas que otros, claro está.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #6, octubre 2012.

SIN COMENTARIOS

RESPONDER