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En la ciudad donde pasó la infancia Ernesto Guevara se disputa un torneo de fútbol en su nombre y con sus valores como regla y bandera.

> Por Nacho Catullo

En Alta Gracia sobran los motivos para recordar a Ernesto Che Guevara (Rosario, Argentina, 14 de mayo de 1928 – La Higuera, Bolivia, 9 de octubre de 1967). Y no solo desde el museo entablado desde 2001 en la casa que el revolucionario argentino visitaba en su infancia, ubicado en el número 501 de la calle Avellaneda. El legado del Che también resurge en prácticas colectivas cotidianas, en este caso, un torneo de fútbol. Nada más, ni nada menos. A 38 kilómetros de la capital cordobesa, se juega desde marzo la segunda edición del Torneo Che Guevara, disputado por movimientos sociales y políticos de la ciudad y la zona -Anisacate, La Bolsa, Mayú Sumaj-.

El torneo que en su primera versión, el año pasado, fue ganado por la Coordinadora 27 de Mayo de barrio Parque Virrey -por razones de fuerza mayor este año no pudieron intentar la defensa del título- cuenta con doce equipos, por lo que se disputarán once fechas, jugando todos contra todos. Y aunque aún no esté definido si habrá una segunda instancia, la pelota ya se puso en movimiento con la Asociación Civil Getal de Anisacate, Cooperativa Fábrica de Ideas; Jóvenes de Pie; la Juventud Juecista (por el senador Luis Juez); la Revista Tangente; la Biblioteca Sarmiento; el Socialismo; la Agrupación 17 de Octubre (JP), Vida y Barrios de Parque San Juan, Secante (grupo de cantautores); Fuma Tucas y Real Manyín de Mayú Sumaj.

Los participantes se pusieron de acuerdo para jugar sin árbitro. Solo hay un veedor que controla el tiempo -dos mitades de 25 minutos cada uno- y anota los datos estadísticos, como los goles y los arqueros menos vencidos. Así, necesariamente los miembros de cada equipo deben respetarse, ser leales y dialogar cuando alguna acción característica de este deporte pueda generar una discusión. Para eso, se buscaron capitanes que puedan controlar su carácter sin problemas. Quienes también jugaron en 2012, aseguran que en la primera edición solo debió suspenderse un partido que se había calentado demasiado para evitar un problema mayor. Es fútbol y siempre alguna pierna fuerte puede aparecer, pero así buscan que los futbolistas amateurs se comprometan para tener un buen comportamiento deportivo.

Por ahora, juegan solamente los varones, aunque están intentando incluir a las mujeres que son las primeras en llegar a las canchas para alentar a sus compañeros. Lo importante es y seguirá siendo la participación, el vínculo que se crea entre agrupaciones que suelen estar en contacto en el día a día de Alta Gracia y sus alrededores.

En cada fecha la organización corre por cuenta de un equipo diferente. Tendrán así todos la oportunidad de elegir una cancha -suelen ser las del fútbol infantil y de paso ayudan económicamente a esos clubes-, armar un buffet y llevar adelante el desarrollo de las jornadas, que normalmente tienen lugar los martes y jueves por la noche. Para algunas agrupaciones es una buena experiencia a la hora de armar nuevos eventos. Así, cada escuadra -seis jugadores de campo y un arquero- compra una pelota y pone algo de plata para pagar la cancha, se calzan las camisetas y salen a jugar.

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“Esto no es una liga comercial. Lo que se busca es compartir nuestro tiempo con compañeros de otras organizaciones”, cuenta el colega Pablo Rodríguez, defensor aguerrido del Tortuga Fútbol Cooperativo, el equipo de la Cooperativa Fábrica de Ideas, que con un semanario -Papel Tortuga-, una radio -102.7 Radio Tortuga- y una web -www.diariotortuga.com- se han consolidado como el medio de comunicación alternativo e independiente más importante de la región.

“Soy de la idea de romper la lógica de lo individualista y aunque el torneo no se pueda llamar revolucionario, el nombre del Che Guevara le queda bien como símbolo de solidaridad y militancia. Con algunas ideologías distintas, estas agrupaciones buscan avanzar en cuestiones comunes para la región y este espacio es otra forma de nexo, de vínculo entre ellas”, continúa el Pelado, quien por su condición de comunicador suele cubrir y conocer las actividades y problemáticas de las organizaciones sociales de Alta Gracia.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #10, abril 2013.

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