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El entorno del fútbol históricamente se ha mostrado muy reacio a la homosexualidad. Esto podemos verlo, entre otras cosas, en la escasa cantidad de jugadores profesionales que han hecho pública su elección sexual.

Hoy en día, libradas muchas luchas a nivel mundial por la igualdad de género y contra la homofobia, podemos decir que en el fútbol el machismo continúa reinando.

En Argentina uno de los insultos mayormente utilizado en las tribunas, en los medios y entre los mismos jugadores tiene que ver con la discriminación a la homosexualidad. ¿Qué pasaría si un jugador hace pública su sexualidad?

Uno de los casos más conocidos, y vergonzosos, que ha dejado la historia homofóbica es el de Justin Fashanu, jugador nigeriano que en 1990 expresó públicamente ser homosexual, y debió enfrentar todo tipo de actos discriminatorios, desde verbales hasta físicos, arrinconamiento social que lo llevó al suicidio en 1998.

Hace tan sólo unos días, en Estados Unidos, Robbie Rogers, con sólo 25 años hizo pública su homosexualidad y se retiró del fútbol. El jugador, con recorrido por el fútbol inglés, era una promesa del fútbol estadounidense, participante de los Juegos Olímpicos de Pekin y un referente en el seleccionado nacional. En su carta de renuncia expresó que el fútbol prácticamente lo obligó a ocultar su sexualidad, su identidad.

Alemania gana en el debate

Luego de la derrota del conjunto alemán en semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010, Michael Becker, representante del futbolista Michael Ballack, ofuscado por la eliminación de su equipo nacional, aseguró que “hay una pandilla de gays que controla a la Selección. Son pobres, feos, sin talento, burocráticos, inhumanos y gays”.

Al poco tiempo, y acaso como respuesta, el arquero de aquel seleccionado, Manuel Neuer confesó su homosexualidad e invitó a los jugadores que también lo fueran a vencer las barreras del miedo y romper con el tabú que rodea al tema en el mundo del fútbol. “Los fans se van a acostumbrar rápido”, expresó Neuer quien recibió el respaldo de su compañero Mario Gómez, delantero de la selección germana: “En Alemania tenemos un ministro de exteriores -Guido Westerwelle- que es homosexual y el alcalde de Berlín -Klaus Wowereit- es también gay, por lo que los futbolistas profesionales que lo sean deberían confesarlo”, expresó Gómez.

El propio Theo Zwanzinger, presidente de la Federación Alemana de Fútbol, bancó a Neuer y lamentó que los futbolistas homosexuales no pudieran “rendir al cien por cien de su capacidad por perder energías en su esfuerzo por mantener oculta su verdadera personalidad”.

La postura de algunos jugadores y dirigentes alemanes tiene un correlato con lo que sucede en esa sociedad y en algunos clubes de ese país. El club St. Pauli, de Hamburgo tiene una hinchada declaradamente anti-racistas, anti-xenófobos , anti-homofóbicos y anti-sexistas. La posición de la hinchada se expresa también en el estatuto del club. En 2002, la publicidad para la revista de hombres Maxim, fue retirada del estadio en respuesta a las protestas de hinchas, sobre las imágenes sexistas de mujeres en los anuncios.  En relación a la asociación que se hace entre el fútbol como expresión de la masculinidad, Corny Littmann, presidente del Saint Pauli y abiertamente homosexual, ha dicho: “Mi club demuestra que se puede ser gay y viril al mismo tiempo”.