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> Por Lucas Napoliello
Entre medallas y records olímpicos, una mirada más allá de la competencia. El deporte como componente fundamental en la formación integral del ser social.
Pasó Londres 2012 y, entre risas, llantos, millones, records, sufrimiento, preparación extrema, sudor y más lágrimas, nos volvemos a preguntar ¿Cuál es la esencia del deporte?

En los recientemente finalizados Juegos Olímpicos, Argentina consiguió una medalla de oro y tres de bronce.  Las estadísticas indican que en las últimas dos competiciones olímpicas nuestro país cosechó más medallas que en el resto de su historia.

La propia Cristina de Kirchner es la primera en “hacer bandera” de este notable crecimiento, y tiene motivos para hacerlo. Fue durante su gestión que en el año 2009, a iniciativa de la Secretaría de Deportes de la Nación y el Comité Olímpico Argentino, se creó el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD). Desde que se puso en funcionamiento, en Agosto de 2010, hasta la fecha, el ENARD aportó más de 200 millones de pesos (que se consiguen a través del 1% de los gastos en telefonía celular que las empresas cobran a sus consumidores) en Becas, viajes, entrenamientos y participación en competencias internacionales, atención médica y equipamiento para cientos de deportistas de todo el país.

De esta manera, más allá del éxito o no que pueda significar una medalla, Argentina ha logrado avances significativos en la alta competencia deportiva, logrando llevar a muchas disciplinas, sobre todo en atletismo, a lugares que nunca antes había logrado.

Un paso adelante no es llegar a la meta

Si bien los datos antes mencionados son una realidad alentadora para los deportistas de elite, existe también una enorme deuda del Estado para con el deporte en una visión más integral.

La propia Secretaría de Deportes de la Nación establece en su Plan Nacional de Deportes Sociales que: “el deporte es una excelente oportunidad para la formación integral de toda la población; es un medio óptimo para mejorar la salud; una estrategia ideal para generar fuentes laborales en redes sociales continuas, y una herramienta legítima para reducir los riesgos y amenazas sociales de nuestro tiempo, en particular los efectos de la pobreza”.

Pero esta precisa definición oficial no parece ser lo que la realidad cotidiana nos muestra. Las escuelas públicas no cuentan con la infraestructura adecuada, como así también los espacios verdes y los centros deportivos son cada vez más escasos y son pocos o nulos los  proyectos estatales que trabajen las problemáticas sociales a las que parece no encontrárseles solución (adicciones, trabajo infantil, violencia familiar, deserción escolar, por nombrar algunas) y que el deporte podría ayudar a dar una respuesta integradora y, la mayoría de los docentes abocados al deporte tampoco tienen el trato que esta actividad merece.

Alejandro Presa es ex jugador de Estudiantes de La Plata, ex encargado del CACFA (Centro de Alta Competencia Fútbol Argentino), y es docente. En palabras para Mascaró nos dijo: “debería tenerse en cuenta que los estímulos en el área de educación física para el alumno son muy escasos (dos bloques de 50 minutos en primaria, y dos de una hora en secundaria). Para desarrollar una verdadera cultura deportiva hace falta mucho más. Por ejemplo en Francia los alumnos tienen destinadas todas las horas del colegio de los días miércoles y sábados para la practica deportiva, siendo jornadas de de ocho horas , divididas en dos con comida de por medio.”

Para sentenciar su visión, Presa agregó: “basta hacer una recorrida por las escuelas públicas y ver los espacios destinados para educación física para notar que falta   infraestructura, los espacios son muy limitados, compartidos por muchísimos alumnos (primaria y secundaria  a la vez en muchos casos), como así los materiales disponibles para trabajar que prácticamente  son nulos, y generalmente es el profesor el que debe aportar el material”.

El pequeño gran ejemplo americano

No es por amor a Cuba que volveremos a citar su ejemplo. Es precisamente (y valga la redundancia mediante), por que es un ejemplo.

El periodista Marcelo Rodriguez, en una nota del diario Perfil del 8 de agosto dice: “si se establece un coeficiente entre cantidad de habitantes por país y medallas obtenidas, la patria de Fidel Castro hace lucir mejor sus logros: a EE.UU, el país que encabeza la tabla histórica, le hicieron falta 137 mil personas para ganar una medalla, considerando todos los JJ.OO. hasta Beijing 2008. En Cuba, cada 82 mil habitantes produjeron un podio olímpico. Dicho así, Cuba es la vanguardia”. En Londres, volvió a ser el país latinoamericano mejor posicionado en el medallero, en el puesto 15, con un total de 14 medallas (5 de oro, 3 de plata y 6 de bronce).

Claro que estos resultados no son casuales. El INDER cubano (Instituto Nacional de Deporte Educación Física y Recreación) cuenta con un Centro de Medicina Deportiva, un Centro de Estudios Deportivos, una Escuela Internacional escuelas deportivas para cada disciplina. Sumando cada una de las áreas aplicadas al deporte, el modelo cubano del deporte compromete a más de 30.000 profesionales para el desarrollo del deporte como una práctica integral.

Sin embargo, ni un millón de especialistas podrían haber logrado que Cuba estuviera en el lugar más alto del deporte americano, de no ser por una política estructurada y pensada en pos de la salud de toda la población, por eso no es menor el dato que el mismísimo UNICEF declarara a fines del año pasado a Cuba como el único país libre de desnutrición infantil, y estimara para el año 2015 la eliminación total de la pobreza. Con esa base social cualquier país puede empezar a planificar un exitoso futuro, incluyendo el deporte.

Otra visión, otro fútbol, otros valores

El 14 de Diciembre de 2006, en la ciudad de Jesús María, Córdoba, nació el Club Social y Deportivo Ernesto Che Guevara. Sus creadores, Claudio Ibarra y Mónica Nielsen, se juntaron con el propósito de hacer algo por los chicos y la experiencia crece día a día.

Se propusieron generar un lugar donde los chicos que menos tienen, los que día a día se exponen a los peligros de la droga o el alcohol, los que no encuentran un lugar, pudieran no sólo practicar un deporte, sino, además, formarse bajo los valores del Líder Revolucionario: la solidaridad, el compañerismo, el trabajo, la ética y el esfuerzo.

“La idea es competir, y ganar si es posible, pero nuestro proyecto tiene un fin social: rescatar a los chicos a través del deporte” declaró Nielsen a pocos meses de haberse inaugurado el club.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #5, septiembre 2012.

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