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A lo largo de la historia los equipos de fútbol cumplieron un rol social muy importante, tanto en las grandes ciudades como en los pequeños pueblos. Y la gente que asiste a un club toma una gran significación tanto con los colores como con el nombre. Por eso se lamenta que Argentinos Juniors se llame así y no Mártires de Chicago, como lo habían nombrado originalmente sus fundadores en 1904, para honrar la memoria de los trabajadores asesinados el primero de mayo de 1886.

Algo parecido sucedió con uno de los equipos de fútbol que juega en la Liga Universitaria del Interior de La Plata. El torneo tiene como característica que los equipos que participan lo hacen con el nombre de su ciudad natal. La diferencia en este caso fue que esta vez el cambio se realizó debido a que los jugadores tomaron conciencia. Hace un par de años, el equipo que competía bajo el nombre de Rauch pasó a llamarse Arbolito. Los jóvenes oriundos de la localidad bonaerense, que en su mayoría estudian en la ciudad de las diagonales, se fueron enterando que la historia que les habían contado en la escuela sobre el personaje que le daba el nombre a su ciudad tenía otra cara.

El Ruso Oruezabal, volante con llegada al gol, cuenta el proceso que fueron haciendo para decidir el cambio: “Cuando yo empecé a jugar el torneo no conocía la historia de Rauch ni la de Arbolito, no me la habían enseñado. Al conocer la verdad quisimos empezar a cambiar algunas cosas. Empezamos por el equipo y por el fútbol, para romper con todos los prejuicios y la discriminación que existe en el fútbol”.

Oruezabal contó también lo que opina la gente de su ciudad sobre la propuesta de cambiar el nombre de Rauch por el de Arbolito, que nació de una idea del periodista Osvaldo Bayer: “la gente se siente identificada con el nombre Rauch, pero no por el Etnocida, sino por el lugar geográfico en el universo, aunque con el trascurso de estos años cada vez son más los que se suman a esta movida. Ya contamos con instituciones educativas que optaron por el nombre Arbolito, también escuelas de danzas folclóricas, equipos de handball. En la actualidad en mi pueblo es moneda corriente ver la Wiphala (bandera de los pueblos originarios) en los actos nacionales”.

La identificación con el cacique ranquel (cuyo nombre era Nicasio Maciel) que terminara con la vida del coronel prusiano contratado para aniquilar a los originarios, hace que algunos duelos con otros equipos con nombres de pueblos poco agraciados sirva como disparador de debate y conciencia histórica. Así, Arbolito ha tenido que enfrentarse por ejemplo a Martínez de Hoz (pueblo del partido de Lincoln) o a General Roca. En esos duelos, los que llevan como escudo una wiphala se motivan de una manera especial.

La nota de color está en que en la previa del último enfrentamiento ante Roca, los jugadores de Arbolito le obsequiaron una bandera a su rival con el lema “Fiske Menuko (ex Roca)”. El regalo de la bandera es un paso más en el compromiso asumido por los jóvenes rionegrinos de modificar su nombre para la próxima edición del torneo, demostrando su repudio al gran Etnocida argentino. Fiske Menuko era la denominación mapuche con que se conocía a esa zona de la Patagonia antes de la llegada de Roca y su tropa genocida.

Para el Ruso Oruezabal estos pequeños pasos son actos de justicia y de verdad histórica: “Sabemos que con el tiempo estos ideales serán preponderantes y el objetivo estará consumado. Ya lo dijo Osvaldo Bayer un 11 de Octubre en mi pueblo, `pueden llamarse como quieran, pero no como un Etnocida´”.

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