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Hace unas semanas terminaron los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, Rusia. Probablemente con esa distancia temporal haya bajado la simpatía para con uno de los juegos que mayor interés ha generado en las redes sociales y en ciertas charlas de nuestro país: el Curling.

Según Wikipedia, hay constancia de la existencia del Curling como práctica deportiva en Escocia a comienzos del siglo XVI dado que se conserva una piedra fechada en 1511.

En nuestro país, existe desde el año pasado la Asociación Argentina de Curling. En los últimos días, los fundadores de la AAC han mostrado su ansiedad por poder desarrollar en el país este deporte que sienten, aunque nunca lo hayan podido practicar hasta el momento.

Hay quienes, por buscar una comparación, sostienen que se asimila al tejo e incluso al bowling, pero en realidad su parentesco inmediato habría que buscarlo en las bochas. La estrategia, la instancia de “arrime” y de “saque” del tanto, sin duda recuerda al del deporte bochófilo, en el que el calzado también podría tener su parecido (sabido es que es obligatorio que la suela sea lisa para el juego de ambos, aunque cueste imaginar la práctica del curling en alpargatas). También el conteo de puntos es similar.

Pero a diferencia de las bochas, el tejo y otros deportes de este lado del mundo, el curling resulta un deporte muy caro, por los altos costos de los materiales. Al parecer un juego de 16 piedras, cuyo granito llega especialmente de Irlanda y sólo se fabrica en Escocia, cuesta 10.000 euros, mientras que el resto de los accesorios –como la escoba y los zapatos especiales- no baja de 100 euros cada uno.

En parte el descontento con los costos puede notarse en los posteos tantos de páginas webs como en el grupo abierto de Facebook de la Asociación Argentina de Curling.

Enseguida, imaginación criolla y optimismo creativo, se sugieren posibilidades para construir los elementos (al menos la piedra), suplantando materiales como el granito por otros de propiedades más económicos.

A simple vista se trataría de un deporte caro e inaccesible para las mayorías, desde donde –como en todos los deportes- realmente debería surgir un verdadero virtuoso del curling que pudiera discutirle el reinado que ostentan los canadienses y los representantes de los países nórdicos

Los próximos juegos se realizarán en Pyeongchang (Corea del Sur) en el año 2018, habrá que ver si el furor se mantiene y logra conformarse para entonces una selección nacional para esta disciplina que fue primavera en febrero, es decir en nuestro verano, en los Juegos Olímpicos de Invierno.

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