COMPARTIR

Viviana Vila, Valeria Ferreyra, y Nora Adámoli, tres periodistas deportivas hablan sobre la mirada de la mujer en el fútbol, un escenario machista donde la búsqueda de la igualdad de género recién comienza a dar las primeras patadas.

> Por Juan Agustín Maraggi

Posiblemente haya pocos temas en el país que generen tanto debate y polémica como el fútbol.

Los más adultos dicen que hay tres temas que no se hablan en la mesa: religión, política y fútbol.  Prácticamente desde que nacemos empezamos a respirarlo, y con este aire, también inhalamos el machismo que se ha construido como su sombra.

Para dejarlo más en claro, es una generalidad que al nacer, los padres, tíos o amigos regalen como primer obsequio al recién nacido una camiseta del equipo al que pertenecerá, es tan así, que muchas veces recibe de cercanos camisetas de equipos distintos. Luego, en los primeros años los regalos de cumpleaños u ocasiones especiales, a la posibilidad de la remera de fútbol se le agrega el de la pelota.

Es en estos años, donde empieza todo el entramado social que formará al niño, es desde pequeños donde la sociedad va creando la división de género, y también el rol que deberá tener tanto el hombre como la mujer. Es en los nenes donde se deposita el rol masculino dominante, es en ellos donde se debe ver reflejada la acción, dureza y actividad y además, es a ellos a los que prácticamente se les obliga a patear la pelota. Por el contrario, la sensibilidad, la pasividad son papeles dejados para la niña, los regalos que la encasillan en las tareas hogareñas, como la cocinita, las muñecas, o barbies y los sets de maquillajes.

El fútbol ha expresado históricamente un papel central en la construcción de una supuesta jerarquía entre sexos, una asociación que se hace del deporte con lo natural, con características meramente físicas.

Durante años se ha mantenido celosamente a este deporte como una actividad privativa de los hombres, y a su vez, como manera de demostrar su hombría. Sin embargo, de a poco, las cosas han comenzado a cambiar y las mujeres han tomado un mayor rol protagónico en el fútbol, y ya no se contentan con escuchar o ver un partido, sino que buscan la manera de dedicar su vida a este maravilloso deporte.

La palabra femenina

Mascaró se acercó a tres mujeres protagonistas en el mundo del fútbol, -con características completamente diferentes, en lugares completamente alejados, pero unidas por un amor en común- y les preguntó cómo veían ellas su trabajo y las posibilidades de progresar en él.

Viviana Vila es quizás el caso más conocido hoy en día, periodista de la UNLP y locutora del ISER, después de 20 años de trabajo en radio (14 en Radio Continental con Victor Hugo Morales) pasó a la historia de nuestro país por ser la primera comentarista de fútbol en el aire de la TV Nacional.

Para Viviana, ser pionera en su profesión “representa mucha responsabilidad y un orgullo grande. Son generosos quienes me llamaron para esta función y trato de dignificar mi lugar cada día, y eso se logra tratando de crecer cada vez que salgo a trabajar y que me preparo para esa tarea”.

Es que, de pasar tantos años tras el micrófono de la radio, a comentar y analizar jugadas de fútbol en vivo y en directo la obligó a tener “como un chip que se acomoda a la necesidad”.

Tuvo que hacer un cambio gigantesco en poco tiempo: debió aprender otra forma de contar los partidos, otro lenguaje, manejar tiempos más rápidos y cortos y conocer compañeros nuevos.

Más allá de ser la primera en el rubro, la periodista no esconde el machismo dentro de su trabajo y nos cuenta que no es fácil no quebrarse en un ambiente donde todavía existen prejuicios por el ascenso de las periodistas: “Crecí en este ámbito. Me hice en él y estoy acostumbrada a convivir con quienes me ningunean, destratan, maltratan e ignoran tanto como con los que me aprecian , respetan, valoran y consideran”.

Caso muy diferente encontramos al norte de la provincia de Buenos Aires, en Campana. Valeria Ferreyra tiene 33 años y co-conduce el programa “Juego Limpio TV” en el Canal 15 de la televisión local, además de ser comentarista de los partidos de Villa Dálmine, en la B Metropolitana.

Llevada a la cancha desde chica por su padre a ver los partidos de Villa Dálmine y Boca, sus dos amores, se encontró en la misma situación que muchos jóvenes de la ciudad, la falta de dinero para mudarse a la gran ciudad a estudiar.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #9, marzo 2013.