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> Por Carlos del Frade*

Las barras fueron un invento de la dictadura y gozan de buena salud hasta el presente – le dijo Raúl Gámez, ex presidente de Vélez, a este cronista al precisar que estos grupos de tareas del presente se originaron en ocasión del Mundial de 1982, el disputado en España y en medio de la guerra de Malvinas.
Más de tres décadas después, la impunidad de Di Zeo y la apabullante soledad del presidente de Independiente tratando de limitar la injerencia de la barra del rojo de Avellaneda, marca una clave para entender no solamente la cancha chica del fútbol, sino la cancha grande de la realidad y la historia.

Las barras, los nuevos grupos de tareas, son los socios menores, los de manos sucias vinculados a los delincuentes de guante blanco, dirigentes, empresarios, políticos, sindicalistas, policías varias y siempre auspiciados por buenos abogados y expertos contadores. No es casual, entonces, la relación entre narcotráfico y barras.
Quizás uno de los ejemplos más dramáticos sea el triple crimen de Villa Moreno, el primero de enero de 2012, en la zona sur de Rosario, ex ciudad obrera, portuaria, ferroviaria e industrial.
A lo que hay agregar un cuarto asesinado el jueves 19 de julio, también en Barrio Moreno, Facundo Osuna, joven que fuera víctima de una balacera -presumiblemente- perpetrada por Maximiliano Rodríguez, el principal imputado del triple crimen, el 29 de diciembre del pasado año.
“Este ataque que sufriera Facundo Osuna es el primer episodio violento cuyo desdichado desenlace es el fusilamiento de nuestros compañeros Adrián Rodríguez, Claudio Suárez y Jeremías Trasante, tres jóvenes militantes del Movimiento 26 de Junio -Frente Popular Darío Santillán- que paradójicamente intentaban construir otra opción de vida junto a muchísimos pibes de los barrios, precisamente junto a esa juventud que encuentra en la organización comunitaria un modo de generar identidad lejos, bien lejos de la violencia y las complicidades que cobija el narcotráfico enquistado en los barrios más desprotegidos de nuestra ciudad”, dice el reciente comunicado del FPDS.

Tribunas, zonas de frontera
Hay que agregar que los nombres de los Rodríguez, tanto del principal imputado en la causa (Sergio “El Quemado”), como su hijo Maxi, están en la lista de 116 hinchas de Ñuls a los cuales se les prohibió el ingreso al estadio del Parque Independencia luego de la golpiza contra Diego “Panadero” Ochoa en setiembre de 2010.
Una nómina donde también surgen los nombres de personas integrantes de la familia Cantero, señalada como la cabeza visible de la banda conocida como “Los Monos”.
Consultados algunos dirigentes actuales de Ñuls, ellos señalaron que tienen la convicción que hoy la conducción de la barrabrava no genera grandes negocios. Que, en todo caso, puede dar una imagen de poder que sirve para hacer otros negocios por afuera de la cancha.

*Periodista, historiador, militante político. En referencia al fútbol y el narcotráfico sus dos libros son “Central y Ñuls, la ciudad goleada (fútbol, lavado de dinero y poder)” y “Ciudad Blanca Crónica Negra”.

Nota completa en la edición impresa. MASCARÓ #4

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