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“Siempre digo lo que pienso…”, parecen canturrear los jugadores de la Generación Dorada, quienes amenazaron con no jugar el Mundial de España si no se generan cambios en la dirigencia de la Confederación Argentina de Básquet, a la que se acusa por irregularidades y desmanejos. Una punta para pensar el deporte de nuestro país.

A un mes del inicio del Torneo Mundial de Básquet de España, una bomba estalló al interior del mundo de la pelota naranja nacional. Los referentes de la Generación Dorada con Scola y Ginobili a la cabeza pusieron en duda su participación en la cita internacional que se disputará entre el 30 de agosto y el 14 de septiembre en España y salieron duro al cruce contra la CABB (Confederación Argentina de Básquet). Los jugadores denuncian irregularidades económicas de toda índole que rondan los 20 millones de pesos y exigen una auditoría, con el objetivo de que se plasme un cambio profundo y rotundo en dicha institución, donde no basta con la rotación de dirigentes sino con la apuesta de una nueva estructura transparente y seria que represente a los 200.000 deportistas afiliados.

Crónica de una conferencia atípica

El conflicto salió a la luz apenas un día antes de que se iniciara la concentración y los entrenamientos del seleccionado. El capitán Luis Scola dio una nota periodística contando los pormenores que a fines de abril había terminado con la presidencia de Germán Vaccaro a pedido de los propios jugadores, debido a los desmanejos y falta de transparencia. En la cadena de mando le siguió su vice Ricardo Siri, provisionalmente, hasta llegar al actual presidente electo Daniel Zanni. Para los integrantes de la Generación Dorada, el cambio de nombres no garantiza un cambio en la estructura ni en los manejos de la CABB.

En ese contexto llegó el primer entrenamiento y el posterior pronunciamiento de los basquetbolistas.

Mascaró llegó hasta el gimnasio de la UADE para el final de la práctica que daría comienzo a una conferencia de un tono poco frecuente para el deporte, periodistas deportivos y menos aún en el básquet, disciplina que tiene poca aparición mediática.

Bajo un clima tenso, Campazzo, Nocioni, Leo Gutierrez, Prigioni, Scola, Ginóbili, Delfino, y Hermann terminaron de entrenar (práctica liviana por falta de pago de los seguros que requieren los equipos dueños de los pases) y luego de unos minutos se acomodaron detrás de una larga mesa para responder las preguntas de la prensa.

Varios periodistas y gente del básquet, almuerzo y café de por medio, se acomodaron para tomar fotos y disparar algunos interrogantes que no terminaron de hacer eje sobre una situación poco común en los deportes de alto rendimiento.

Nada de casete, nada de cómo piensan el mundial, los rivales o de cómo está el grupo para lo que se avecina si deciden ir. El capitán Luis Scola tomó la palabra y fue contundente pidiendo un cambio drástico para la CABB, denunciando irregularidades, ausencia de pagos a todos los que trabajan y hacen que los jugadores puedan rendir al 100% en la cancha: “Hablamos por los 200 mil federados del básquet, los empleados, la lavandería y todas las deudas que existen. Pedimos profesionalismo, honestidad en la dirigencia. Esto es más grande que el juego en sí mismo. Estamos hablando de la salud del básquet argentino”.

Ginóbili también habló: “Esto puede llegar a crear un legado más importante que el logrado en la cancha. Queremos saber a dónde quedó todo lo que se generó en estos años. La auditoría la pidió Luifa desde hace muchísimo tiempo y siempre la fueron pasando. Ahora seguramente la harán por nuestra presión”.

Los jugadores resumieron el pedido en tres pilares: profesionalismo, honestidad y transparencia.

Hablar de la salud del básquet argentino es hablar, en cierta medida, de que los negocios que hay alrededor del deporte lesionan desde todos lados toda práctica deportiva; y es por eso que este plante de bandera de un equipo que nada tiene para reclamar individualmente en lo económico, es un llamado a la reflexión para ver qué tipo de deporte queremos construir cuando el espectáculo cada día nos impide ver los lazos más sencillos que se gestan desde lo más profundo con cada deporte, en el equipo del barrio o en un seleccionado.

Esto demuestra a las claras la necesidad de una real y abierta participación en la toma de decisiones de todos los que hacen del básquet uno de los deportes más lindos en tanto integración y formación grupal del deportista. Porque si bien el/la deportista tiene que focalizarse en un entrenamiento para la competencia, no deja de ser un sujeto pensante con capacidad de intervenir en el propio proceso deportivo atravesado por varios factores.

Nota completa en edición impresa. Mascaró #24 de Agosto 2014.

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