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La vida en la gran ciudad, la defensa del medio ambiente y los paisajes de nuestra tierra, en un breve recorrido por la carrera de este artista correntino.

> Por  Lucas Napoliello

Su pequeño lugar en el porteño barrio de La Paternal, habla por sí solo. Instrumentos musicales por donde uno mire, cientos de libros y discos, lo refugian de la siempre ruidosa ciudad de Buenos Aires.

“Lo bueno de este barrio es que se escuchan los cantos de algunos pájaros, me tocó vivir en pleno centro de la ciudad y lo único que escuchás es el andar de los colectivos… acá se puede respirar un poco más”.

Nacido en Santo Tomé, con treinta años de edad pero con mucha más vida de la que dice su documento, así se autodefine Yacaré Manso:

Yacaré Manso  es un cantautor humilde, agradecido con la vida, pero sobre todo un luchador incansable por esos sueños que brotaron alguna vez en la adolescencia y que hoy luego de 10 años en la ciudad (Buenos Aires) empiezan a tomar color.

Una vez Teresa Parodi me dijo: “me gusta mucho lo que haces, es algo diferente, no es un cliché y eso ya te define como un cantor original…”. Creo que sus palabras me alentaron más aún a seguir creciendo como cantautor, que Teresa te diga cosas así es algo que uno tiene que tomarlo con responsabilidad, porque ella es una referente de la música Latinoamericana.

¿Cuáles son tus raíces?

Mis raíces son Correntinas, por sobre todas las cosas, de ahí se desprenden otras ramas, como las del Brasil, un país con una cultura (a mi gusto) inigualable. Mi pueblo, Santo Tomé, está en la frontera con Río Grande do Sul, de chico nos criamos viendo programas de televisión en Portugués, por lo cual el idioma y la cultura están como muy encarnadas y hermanadas con esa zona del Litoral. Mis raíces también son mis abuelos, quienes me educaron y me hicieron este gurí que soy: generoso y respetuoso.

Como todo músico, las raíces tienen que ver también con lo musical, y en ese sentido agrega:  entre los artistas que marcan mi persona están Mercedes Sosa, Teresa Parodi, Charly García, el Flaco Spinetta, León Gieco, Fito Páez, Miguel Abuelo, Raly Barrionuevo, Cerati, Pedro Aznar, Chabuca;  Vinicius, Gilberto Gil, María Bethania. Y a nivel internacional podría decir que mis influencias son pocas y todas a la vez… John y Paul.

Mientras sus raíces lo iban forjando, Raúl Martinez ya trabajaba para ser Yacaré Manso, a los 9 años de edad daba sus primeros pasos en el coro infantil de Santo Tomé, y tomaba clases particulares de canto. A los 14 ingresa en la Escuela de Samba de comparsa Marambú, y a los 16 lo eligen como director, teniendo a su cargo a más de 120 percusionistas.

En el trabajo La corriente hay una clara marca de tu lugar, Santo Tomé, sin embargo, tuviste que llevar tu vida a Buenos Aires para “triunfar” en la música, ¿por qué tomaste esa decisión y por qué crees que a menudo sucede esto con los artistas?

A veces es difícil proyectar cosas ambiciosas en un pueblo, a nivel artístico. Generalmente el músico de pueblo decide irse a alguna capital provincial, o directamente a Buenos Aires para desarrollar una carrera, claro que uno tiene que estar muy seguro de lo que quiere y jugarse de lleno por ello, sin importar los obstáculos. En mi caso, he dormido en la calle varios días, toqué en los subtes para poder comer, pasé mucho tiempo sin poder conseguir un laburo, infinidades de cosas que te hacen pensar en volver al pueblo. Pero volver era sinónimo de fracaso (al menos así lo creía yo). De todas formas, con el paso del tiempo me di cuenta que volver significaba, simplemente, darme una nueva oportunidad de seguir creyendo en mí.

En ese camino que lo llevó hasta La corriente, Yacaré recorrió el ska, el punk y el reggae como primera guitarra de la banda “La Murga”, grabando tres discos de estudio y uno en vivo. Luego emprendió su camino solista con Rabia platónica un disco en vivo grabado en el viejo cine de Santo Tomé.

¿Cómo se lleva el yacaré con la ciudad?

El Yacaré es un bicho de pueblo, de río, de monte… pero la ciudad es un buen lugar para curtirse, para hacerse fuerte. Desde chico supe que mi lugar sería Buenos Aires, creo que ya tenía la certeza de que el camino de la música debía transitarlo acá. El desarraigo es duro, porque allá se quedan los amigos, la familia, la tranquilidad del pueblo. Pero la ciudad me hizo más hombre, lejos de las comodidades, haciéndome cargo de mi vida y asumiendo mis decisiones.

Tu trabajo está enmarcado en “un canto en defensa a los esteros del Iberá” ¿cuál es la situación de los Esteros y por qué crees que se da este atropello al medio ambiente?

En los Esteros la situación es riesgosa, los intereses políticos y económicos son prioridades en algunos sectores, eso hace que a la hora de hacer negocios se deje de lado la importancia por los bienes humanos y naturales, porque allá, además de desalojar hermanos nativos, también destruyen la reserva levantando terraplenes ILEGALES, alterando el transcurso de las aguas, poniendo en riesgo toda una flora y fauna, sin importar los riesgos a corto plazo. El Iberá es una de las reservas de agua dulce más importante, no sólo de nuestra provincia, sino también del mundo.

Reclamamos el cumplimiento de las leyes que salvaguardan el patrimonio público, nuestros ríos, lagunas, esteros, bosques, en fin, nuestro ambiente.

¿Creés que en las poblaciones del interior hay más conciencia sobre el cuidado que hay que tener con el medio ambiente?

La conciencia y la inconsciencia son divididas, en las ciudades y en los pueblos. Hay gente que sale a las calles a defender y hay otros que se reúnen a planificar la explotación de los recursos para beneficio propio, con el verso de que si te oponés vas en contra del crecimiento de la provincia. Por suerte la juventud cada vez está más comprometida con el medio ambiente, siempre tratan de sumarse a protestas, ya sea a través de una ONG, colegios  o desde el arte, como en mi caso, que con la música llevo un mensaje, una preocupación. De ahí nació mi pseudónimo Yacaré Manso, un canto de apoyo a la naturaleza, pero sobre todo a los Esteros del Iberá.

En 2008 graba un disco de pop-rock-folk de la mano del productor Diego Bavasso, y finalmente en 2010 conforma su actual equipo que da nombre a sus letras y su música. Con Yacaré Manso por las rutas, ya compartieron momentos Raly Barrionuevo y  Teresa Parodi , Raúl Rufino (Los Tipitos) y Jorge Serrano (Auténticos Decadentes), entre otros grandes artistas.

Estuviste en Brasil el verano pasado, ¿cómo fue esa experiencia?

Cada vez que voy a Brasil mi ser se inunda de ritmo. Conozco gente, me vinculo con todos, no sólo con artistas. Trato de aprender cosas del idioma, me gusta ver el movimiento de sus vidas. Es un país rico en muchas cosas y pobre en otras, por eso trato de tomar un poco de cada cosa, no sólo quiero quedarme con la alegría del samba. En Brasil siempre digo que soy un “Brasilero nacido en Argentina”.

¿Hacia dónde te gustaría que te lleve la corriente?

Me gustaría que la corriente me lleve a esos lugares que siempre soñé, empezando por los oídos de la gente, que mi música se meta respetuosamente en sus vidas. Me gustaría que la corriente me lleve y me traiga a diferentes lugares de nuestro país, que se expandan sanamente… me gustaría, simplemente, que me lleve la corriente…

Antes de partir hacia una nueva presentación en La Peña del Colorado (escenario al que se subieron los más importantes artistas del folclore nacional, como Mercedes Sosa) y preparando su show del 19 de Septiembre en el teatro ND Ateneo, Yacaré Manso, que no deja de ser Raúl Martínez, besa una estatuilla del Gauchito Gil, que es observada  con atención por una foto de Woody Allen y contemplada con la imponente mirada del Che Guevara desde una postal cubana.”

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