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> Por Romina Bilbao
Quién la arroja, hacia dónde va, golpeará a alguien o a algo… todo eso no lo sabemos pero Mascaró indagó cómo es que esta Piedra en el aire llegó allí, se puso y quedó en ese eterno movimiento-suspensión. Un dúo que tiene historia aunque no la necesite porque con una canción basta y la voz de Minimal para contar cómo vivieron este proceso de jugarse con una alternativa para producir el disco.
Flopa Lestani y Ariel Minimal hicieron de las suyas de nuevo, y esta vez se pasaron. El último disco del dúo, La piedra en el aire, salió luego de un gran proceso de producción que tuvo como método el Crowd Fundig, una estrategia no muy conocida y poco utilizada por esta región pero que tal vez a través de esta experiencia tenga un poco más de adherentes entre los músicos a los que las disqueras les dicen no… o ellos le dicen no a las disqueras.

Quienes tienen la curiosidad suficiente saben que hay un circuito al que se llama alternativo o independiente en las expresiones artísticas y que este es realmente fuerte en el terreno musical. En Argentina es difícil, y hasta innecesario, conocer la cantidad de cancionistas que se vuelcan a él, es un terreno en el que se entra y se sale, un poco por necesidad, más que nada por gustos, por elecciones concientes. Florencia –Flopa- Lestani está en este lugar desde Mata Violeta o Barro, (algunos la conocemos únicamente desde su etapa solista), Ariel Minimal viene de la prolífica banda Pez, aunque tuvo su paso por los Fabulosos Cadillacs se lo prefiere ubicar aquí, en el terreno de los que ponen el escenario a la altura del público, a los que “tocan como en un living”, han dicho ellos mismos alguna vez, a los que te venden el disco y la remera en la puerta para bancar el próximo encuentro con quienes los siguen. Y hay que rebuscárselas para todo y se valen las alternativas y las nuevas y viejas ideas, siempre y cuando favorezcan a todos.

El crowd funding es una metodología de financiamiento que bien podemos y debemos asociar a “hacer una vaquita”, es decir, juntar plata entre varios para alcanzar una suma más grande. El dúo planificó entonces cómo se pondría a andar esta máquina que daría como fruto unos meses más tarde un disco de 13 canciones de tipo folk que reeditó el estilo de la afortunada producción anterior de Flopa- Manza- Minimal, (con un disco homónimo -2003- que se ubicó entre los mejores en el momento de su aparición, sentencia dictada por críticos de música y revistas especializadas como Rolling Stone o el suplemento Radar de Página 12 ). Esta vez, reducidos a dúo, produjeron un disco de esos que atrapa desde la sencillez, y así ha sido la fórmula para nada secreta que, refugiada en la alquimia de cada uno, permite entender que la música no sólo se trata de sumas sino que también tiene mucho de quedarse en la base y golpear desde allí con canciones fuertes. La adición de una voz masculina y una femenina se desempata a la par de las guitarras que templadas a sus voces producen algo parecido a un sonido que tiene mucho de susurro y mucho de silencio. Por ello se vuelven tan íntimos, por eso uno se apropia de cada canción como si formaran parte ya del mismo cuerpo.

Ellos entendieron, porque más allá del arte piensan en cómo llegar, que la mejor manera, y  prácticamente única forma viable de solventarse, era hacer un llamado a sus seguidores y amigos a través de las redes sociales para que se jugaran a colaborar por anticipado en la financiación de la obra. Así aparecieron lo que ellos llamaron, un poco en broma un poco en serio, los “Productores de corazón”.

Nota completa en la edición impresa. MASCARÓ #4

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