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> Por Agustín Santarelli
La película El Estudiante, estrenada a fines del año pasado sigue cosechando premios, críticas y dudas. Santiago Mitre, creador de esta ópera prima que se mira y debate en los cines y las facultades, nos cuenta sobre esta historia que tiene como protagonistas a los militantes universitarios y a la rosca política en general.
Asamblea en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Paula Castillo toma la palabra. Se presenta como militante de la Brecha, toma posición en el conflicto, la chiflan, pide mayor participación del claustro estudiantil para reformar el plan de estudios. Hay silbidos y aplausos. Roque Espinosa aplaude.

La voz en off cuenta que Paula comenzó a militar a los 16 años. Que estuvo afiliada al PC, que luego se pasó al MST, más tarde a un frente de izquierda independiente, y finalmente terminó fundando una agrupación llamada Brecha. “A través de ella, a través de la relación con Paula, la política se mete en la vida de Roque por primera vez”.

En un aula de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, la Comisión de Estudiantes de sociología mira El Estudiante, donde Roque (Esteban Lamothe) finalmente logra levantarse a Paula (Romina Paula) -su profesora-, va a alguna que otra fiesta, toma cocaína, empieza a militar y de a ratos estudia.

La idea de mirar la película surgió a partir de la necesidad de discutir la obra dirigida por Santiago Mitre, que pone el eje en la militancia estudiantil, en una forma de militancia que también atraviesa otros ámbitos más allá del académico.

Algunas de esas dudas, de las conclusiones de los estudiantes de la comisión de sociología, y otras miradas, fueron consultadas al propio realizador del film

“La intención siempre fue realizar una ficción cinematográfica que trabaje sobre un relato de iniciación política, ambientado en un ámbito específico, como la Universidad de Buenos Aires, pero que no hablara sólo de eso. La película es sobre procedimientos políticos, ciertas estructuras de poder y cierto manejo del ejercicio político en la actualidad”, explica Santiago Mitre a Revista Mascaró.

El film avanza y los diálogos, las secuencias van llevando el relato en un universo donde se identifican las lealtades y traiciones. “La película es un poco pendulante con su objeto, porque es y no es sobre la universidad, es y no es sobre política. Parte de la observación de la política universitaria como para hablar de política un poco más allá”, aclara el director.

¿Vos elegís contar una forma de militancia, poner el ojo en un tipo de militante en particular o creés que la militancia de Roque y la Brecha es representativa de la mayoría de las agrupaciones?

“El tipo de militante que protagoniza la historia tiene que ver con la construcción del personaje de Roque Espinosa, que es un joven que llega a la ciudad a estudiar por tercera vez. Para mí la película se construye siempre en base a los personajes, aún por sobre las ideas.

A partir de ahí se fue trabajando en cierta tensión entre la práctica política y la ideología. Esto de si es posible que alguien sin formación ideológica pueda tener una carrera política. En definitiva indagar sobre algo que es actual en el sentido de ¿qué es lo que más importa?, si la habilidad para ejercer la política o la formación previa.

Para eso a mí me convenía elegir una agrupación con características más rosqueras, que tuviera vinculación con el gobierno de la universidad y al mismo tiempo con los partidos que juegan en la escena política nacional”.

En ese contexto, Roque muestra un carisma especial para influir en los demás estudiantes, y mover distintas influencias para ganarse terreno en una agrupación que es conducida por Alberto Acevedo (Ricardo Félix), un profesor universitario que lo adopta como “operador político” y quien no dudará en manipular para conseguir el cargo que le interesa: la dirección del Rectorado.

Cierta indefinición política y datos históricos cruzados confunden un poco sobre la corriente ideológica a la que adhiere la agrupación a la que Roque pertenece. Apenas si Valeria, la amiga “de izquierda” que conoce en primera instancia el joven recién llegado del interior, define a Brecha de la siguiente manera: “No son de la Franja pero tienen el mismo discursito socialdemócrata pedorro. En el fondo son oficialistas, ¿entendés? Le hacen el jueguito perfecto al rectorado”. Luego, las cosas vuelven a confundirse un poco.

Nota completa en la edición impresa. MASCARÓ #2

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