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Desde calles de adoquines y tablones, el recuerdo al tipo que se apareció en milonga,  puso al tango en el Siglo XXI y se fue silbando bajo, demasiado temprano.

> Por  Martín Luna

“Tata Dios no es argentino” cantaba Alorsa en La cría del Plata, y el 31 de agosto de 2009 supimos que tenía razón. Jorge “Alorsa” Pandelucos -como diría el poeta Julián Zini-, partió ese día hacia la tierra sin mal, justo antes de ver en la calle su segundo trabajo discográfico. A los 38 años se fue sin decir adiós, dejando un puñado de canciones que componen los tres discos grabados por La Guardia Hereje y que hoy, a cuatro años, son referencia ineludible de lo que él llamo el Tango del Siglo XXI.

“Su partida insospechable y cruel es mucho más dolorosa si tenemos en cuenta lo mucho que el arte popular esperaba de su talento. Alorsa es el poeta que el tango estaba esperando desde la desaparición de mitológicos creadores como Homero Expósito y Cátulo Castillo. Sus tangos, sus milongas y valses poseen la frescura y la profundidad que los grandes maestros supieron inspirarle a nuestra canción, con el agregado del soplo nuevo y renovador de nuestro tiempo”, opina Juan Carlos Jara, profesor de historia y poeta lunfardo.

“Cuando uno habla del tango que se compone en esta época, el referente indiscutido es Alorsa. Jorge plantó bandera y eso no es poca cosa” agrega Marcelo Estefanell, periodista conductor del programa Los Salieris del Tango. “Es casi injusto atribuirle a la partida de Jorge el reconocimiento que sin dudas iba a llegar en vida y que hoy nunca lo sabremos. Pero podría haber quedado en el olvido y no pasó”, considera por su parte Germán Marcos, locutor y productor del programa Fractura Expuesta Radio Tango.

Olga, la madre de Alorsa, coincide con el análisis de Jara, Estefanell y Marcos. Cuando inauguró el estudio que lleva el nombre de su hijo en Radio Estación Sur, afirmó que “Jorge abrió una franja muy ancha para todos los músicos jóvenes que hacen música como él”. Olga murió en marzo de este año. Pero partió tranquila, convencida de que su hijo siempre será recodado y que sus canciones seguirán sonando, inspirando a nuevas generaciones.

El gran fileteador de la palabra

Jorge Marcelo Pandelucos nació en el barrio de Tolosa, el 24 de noviembre de 1970. Fue profesor, taxista, cantautor y enólogo, como le gustaba definirse. Estudió ingeniería y esa facultad, el año pasado, le entregó el título de ingeniero electrónico post mortem. Jorge había completado los estudios y entregado su tesis, pero para entonces el tango ya lo había atrapado y bajo el seudónimo de Alorsa comenzaba  a sumergirse en esa “sabiduría de barrio, propia, nuestra, suburbana, de la que es muy difícil ser ajeno, porque de alguna manera -decía- el tango nos toca a todos”.

Alorsa escribía en una libretita historias que escuchaba en el taxi y otras que nacían de su inmensa capacidad para describir el barrio, la esquina, el baldío, la cancha, el tablón y sus hinchas. Nacido y criado en calles de tierra y silencio, Alorsa habló del calavera platense, del buscavida, del turro arrepentido, de los árbitros bomberos y a todos los hermosos perdedores de la vida, los cobijo bajo el ala de una canción mojada. Con ritmos de candombe, de tango y milonga, su poesía narró enemistades, vicios, pecados, odios, romances, cuernos, sueños y traiciones. “La poesía de Alorsa era sabiduría popular en estado puro”, comenta Juan Carlos Jara. “Desde la cuna, llevó el arte, la canción y el humor a otros lugares. Fue un personaje propio, con referencias propias. Su poesía es una forma de historia oral que nos permite reconocernos”, expresa, por su parte, el compositor y cantante Diego Dana.

Esa experiencia vital de muchacho de barrio y de vagabundo ocasional puesto a tachero, fue la base fundamental de las primeras composiciones que Alorsa grabó en “Siglo XXI”, el primer demo de La Guardia Hereje. Trío de tango alternativo, con un sonido de guitarras criollas que hacían pensar en la guardia vieja, desde donde Jorge comenzó a exponer su arte y muy especialmente su poesía.

¿La Guardia hace un tango tradicional para jóvenes o un tango nuevo pero viejo y nostálgico?, le preguntaban en junio de 2008. “Es un poco las dos cosas –respondía Jorge- porque es muy difícil plantearse que un joven sea ajeno totalmente al tango. Para mí una pareja de rollingas es tanguera aunque no lo sepa. Lo que sucede es que siempre se asocia el tango con algo viejo, tétrico, nostalgioso y abolerado”. Hoy existe “un nuevo lunfardo que todos utilizamos y que se ve todos los días en las calles, donde el tango, la milonga, el candombe, la murga y el rock, son la banda de sonido que se escucha en la ciudad” explicaba. Alorsa habló en sus canciones de la amistad, el odio, la frustración, el éxito, la alegría y la desazón y su lírica representó una sana renovación para esa música nacida “maldita y mal parida, en pesebres de patios y quilombos”, a principios del siglo XX.

“En el caso de las letras todo lo que fue el lunfardo en el tango terminó siendo apropiado por el rock barrial y por la cumbia villera. El tango se refugió en frases armadas y perdió” explicaba Jorge en diálogo con Radio Estación Sur.

Si algo caracterizó a la poesía de Alorsa es que se apartó de ese lunfardo oxidado y con un lenguaje coloquial buscó que “la gente joven se sienta identificada y pueda sentir que lo que nosotros hacemos, es también de ellos” decía. Sin preocuparle las purezas de géneros y de manera independiente La Guardia Hereje grabó dos discos: con la primera formación “Tangos y otras yerbas” (2005) y “13 canciones para mandinga” (2009) con Fernando Tato y Sebastián Marín en guitarras que se sumaron a Leonardo Gianibelli en percusión. En poco tiempo Alorsa se fue convirtiendo “en un artista de culto, en un poeta casi secreto, seguido con unción por grupos de admiradores, cada día más amplio” recuerda Juan Carlos Jara.

Con el aporte de las guitarras  y la percusión, las letras de Alorsa -tan melancólicas como rufianescas, y tan irónicas como certeras-, comenzaron a cautivar a cierto público joven. “Alorsa fue un paladín de la nueva generación”, expone en ese sentido Germán Marcos. Y analizando la profundidad y compromiso de sus tangos herejes, aclara que “siempre se dice que el tango no tiene compromiso político ni social, pero Alorsa habló de la unión latinoamericana, del imperio y de Malvinas” reflexiona. “Un factor determinante que nos dejó Alorsa es entender nuestra identidad” explica por su parte Diego Dana, acercando otra mirada para comprender la poesía de Alorsa y su vinculación con los jóvenes. “Hay una cosa que es muy cierta y más allá de que hoy no esté, su talento y su generosidad, son reconocidos por muchos y sus canciones siguen yirando” concluye  el cantor Hernán “Cucuza” Castiello.

De Tolosa para el mundo

Hoy la obra de Alorsa está presente en murgas que recrean fragmentos de sus canciones y en todos aquellos que no buscan “salvarse con Carlitos ni con el gordo ni con el tano”. Su familia recibe tantos pedidos de todas partes del mundo, que decidió reeditar “13 canciones para mandinga” y el CD/DVD “En Vivo Ciudad Vieja 2006”. Su música y su poesía han inspirado e inspiran todavía a músicos tan diferentes como Carlos Ayala -cantante de El Manijazo, agrupación platense que grabó su primer disco con músicas que fusionan el tango, el ska y el reggae-, como a Mauricio “Junior” Lescano cantante y líder de La 25 – banda de rock nacida en la ciudad de Quilmes-. “Hoy tenés artistas como Lucio Arce que de a poco lo va incorporando a su repertorio habitual, a Cucuza Castiello que desde el Bar “El Faro” de Villa Urquiza, también hace conocer su obra y a La Quimera del Tango que hace lo mismo” cuenta Germán Marcos.

“Me encanta lo que escribe y me identifico mucho con él” respondió Acho Estol a un diario de tirada nacional. El fundador de La Chicana -agrupación que llegó por primera vez a La Plata invitada por Alorsa al Tango Criollo Club- grabó en “La calle del desengaño”, su nueva producción discográfica, “La nena” y “No es posible un mundo mejor con árbitros bomberos”. Y Dolores Solá le dedicó su primer disco solista “Salto mortal”. La dimensión gigantesca de su poesía también fue valorada por Guillermo Fernández, quien en su nuevo disco “De Criollos y tangueros” grabó La cría del plata (“probablemente el mejor tema que retrate la identidad en el bicentenario” sostienen desde Fractura Expuesta) y Juan “Cito” Villarreal, canta en las milongas y en los bares de Buenos Aires “siempre alguna obra de Alorsa dentro del repertorio”. Un halo mágico anda dando vueltas por la obra de Alorsa, comenta Germán Marcos. “Evidentemente hay algo que quedó sembrado y que sin duda más temprano que tarde va a germinar como debe ser” precisa Diego Dana.

Alorsa por siempre

“Quien supo escribir no sé si soy feliz o la tele me ha engatusado, quien supo decir Jesús se las tomó y dejé una cruz de identikit, quien supo cantar no es posible un mundo mejor con árbitros bomberos, no se puede ir así no más. Por eso, me inclino a profetizar que la huella de Alorsa va a perdurar en el género que otrora honraron los Manzi, Discépolo, Cadícamo y Celedonio entre otros” expresa Juan Carlos Jara. “Jorge es vida y es arte”, manifiesta Talo Beraza, integrante de Cajale Cazazo. “Alorsa nos deja una obra muy grande, mucha música y poesía para seguir descubriéndolo” asegura Rodrigo Guerra integrante de La quimera del tango. Mientras que Santiago Fernández otro de los integrantes de La Quimera asegura que “todos los que estamos en el tango vamos a extrañar a Jorge, porque era un gran talento”.

Decía Jorge hace unos años: “Nosotros estamos intentando empezar después de ese bache y después de nosotros vendrán grupos más talentosos. Esperemos alguna vez nos recuerden por haber plantado otra vez la semilla”. Hace cuatro años Alorsa se fue de gira dejando un camino para seguir desandando. Quizá ese sea el mejor de los homenajes. Recordar, conservar y difundir su obra.

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